Siempre hemos vivido en el castillo – Shirley Jackson

siempre hemos vivido en el castillo

Siempre hemos vivido en el castillo | Shirley Jackson | Editorial Minúscula

 Traducción: Paula Kuffer | 222 páginas
(Leído en edición ebook)

 

Sinopsis

 «Me llamo Mary Katherine Blackwood. Tengo dieciocho años y vivo con mi hermana Constance. A menudo pienso que con un poco de suerte podría haber sido una mujer lobo, porque mis dedos medio y anular son igual de largos, pero he tenido que contentarme con lo que soy. No me gusta lavarme, ni los perros, ni el ruido. Me gusta mi hermana Constance, y Ricardo Plantagenet, y la Amanita phalloides, la oronja mortal. El resto de mi familia ha muerto.»

Con estas palabras se presenta Merricat, la protagonista de Siempre hemos vivido en el castillo, que lleva una vida solitaria en una gran casa apartada del pueblo. Allí pasa las horas recluida con su bella hermana mayor y su anciano tío Julian, que va en silla de ruedas y escribe y reescribe sus memorias. La buena cocina, la jardinería y el gato Jonas concentran la atención de las jóvenes. En el hogar de los Blackwood los días discurrirían apacibles si no fuera porque los otros miembros de la familia murieron envenenados allí mismo, en el comedor, seis años atrás.

 

La autora

Shirley Jackson (San Francisco 1916 ― Bennington 1965) estudió en la Universidad de Syracuse. En 1948 aparecieron su primera novela, The Road Through the Wall, y el cuento «La lotería», que se ha convertido en un clásico del siglo XX. Su obra ―que también incluye otras novelas como Hangsaman (1951), The Bird’s Nest (1954) o La maldición de Hill House (1959) y los ensayos autobiográficos Life Among the Savages(1953) y Raising Demons (1956)― ha ejercido una gran influencia en Stephen King, Richard Matheson, Jonathan Lethem y Donna Tartt, entre otros escritores. En 1962 publicó Siempre hemos vivido en el castillo, que fue considerada por la revista Time como una de las diez mejores novelas del año.

Mis impresiones

Empezaré siendo muy directa: recomiendo muchísimo esta lectura. Se trata de una novela pequeña y a su vez, extraordinaria, de la que voy a contar muy poco ya que pienso que cuanta menos información se tenga, más se disfrutará.

Todos hemos podido sentir que como en casa no se está en ningún lugar, pero cuando ningún lugar te ofrece la seguridad que sientes en casa…existe un problema.

Al igual que en Hill House, una mansión sirve de escenario para la trama. En esta ocasión, la casa en la que viven los protagonistas es a la vez refugio y jaula. Protege a sus tres habitantes de la aversión que perciben de la mayoría de habitantes del pueblo y al mismo tiempo, los aísla de la realidad que existe más allá de la convivencia y su rutina diaria. Los tres protagonistas: las hermanas Constance y Merricat Blackwood y su tío Julian, viven tranquilos y felices en su burbuja familiar, con esporádicas visitas como la del doctor o dos vecinas; hasta que un día aparece su primo Charles Blackwood y altera ese status quo.

“Decidí escoger tres palabras poderosas, tres palabras que me protegieran; mientras esas grandes palabras no se pronunciaran en voz alta no se produciría ningún cambio.”

Lo especial de esta novela está en la personalísima voz de la narradora, Merricat, que nos permite entrar en sus pensamientos (recurso utilizado también por la autora con el personaje Eleanor en La maldición de Hill House).

“Se avecinaba un cambio, pero nadie lo sabía salvo yo. Constance lo sospechaba, quizá; a veces la veía en el jardín mirando no a las plantas de las que tanto cuidaba ni a nuestra casa, a su espalda, sino a lo lejos.”

El atractivo de Siempre hemos vivido en el castillo reside en la compleja psicología de los personajes. Las dos hermanas comparten una relación de sobreprotección insana y muy peculiar: Merricat es obsesiva, infantil, perversa y con un pensamiento mágico que la lleva a realizar rituales supersticiosos compulsivamente (escondiendo objetos o pronunciando palabras concretas); Constance es agorafóbica y vive entregada al cuidado de su hermana y de su tío; y con ellas, el tío Julian, postrado en una silla de ruedas que persiste en su empeño de dejar por escrito la historia de la familia.

Es un libro que se puede leer casi del tirón porque no permite que te aburras. La prosa de Jackson es sencilla y el ritmo es ágil. Los giros de la trama están perfectamente situados en la estructura de la novela en la que la ironía y el humor negro sobrevuelan durante toda la lectura. Hay momentos, especialmente las intervenciones del tío Julian o rumiaciones de Merricat, en los que no puedes evitar reirte.

Una vez más, Shirley Jackson es una maestra en el manejo de la insinuación. Shirley deja pequeñas migas de información y misterio para que sea el lector y su imaginación quienes aten cabos, convirtiéndonos en cómplices de lo que se cuenta en la novela.

Es mi tercera lectura de esta autora. Anteriormente ya leí La maldición de Hill House (reseña aquí) y el cuento La Lotería. Estas dos lecturas ya me habían descubierto a una autora cuya escritura tiene la habilidad de provocar en el lector una inquietud constante que lo mismo deriva en terror como en suspicacia como en agobio. Y ¿qué puedo decir de ella que no dijera antes? Vuelvo a rendirme a su don. Sí, creo que es un verdadero talento poder inducir miedo con la escritura sin que el lector sepa que se le quiere provocar esa emoción.

Es una lectura que se disfruta de principio a fin. Y ya no cuento más, mejor que conozcáis vosotros mismos a Merricat.

Pd – Las infusiones no son lo mío, pero después de leer esta novela me rindo definitivamente al café.

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7 comentarios sobre “Siempre hemos vivido en el castillo – Shirley Jackson

  1. A mí también me gusta Shirley Jackson, la novela no la he leído pero tras leer tu post me la apunto… Precísamente hace unos meses en mi club de lectura leíamos ‘The Lottery’, que me pareció fascinante, y después de ese ‘Congregation of Innocents’ una colección de relatos co-editados y co-escritos por una de mis escritoras favoritas inglesas, Jenn Ashworth – que también escribe cosas muy perturbadoras. Su cuento ‘The Women’s Union Relief’ es una respuesta a ‘The Lottery’ y la verdad es que me gustó mucho, ¡échale el lazo si tienes tiempo! 🙂

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    1. Gracias por comentar, Inés. The Lottery es una pasada. En Hill House y Siempre hemos vivido en el castillo sabes que estás ante una ficción, pero en The Lottery lo que me estremece es que lo que se explica podría estar sucediendo perfectamente en unos años. Sobre todo viendo los reality shows de la tv en los que la gente participa voluntariamente de lapidaciones verbales… Tomo nota de Jenn Ashworth, ¡seguro que le echo un vistazo!

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  2. ¡Qué reseña más insinuante!! Como te dije no conocía este libro ni a su autora 🙊 así que gracias por presentárnosla. Has contado poco pero lo suficiente para que me hayas atrapado y tenga ganas de conocer a Merrycat. Además, obedeciendo tu aviso, durante la lectura beberé café 😉
    Un abrazo

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