El retrato de Dorian Gray – Oscar Wilde

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El retrato de Dorian Gray | Oscar Wilde | S.A. de Promoción y Ediciones. | Páginas: 222

«Entonces corrió el biombo a un lado y se vio a sí mismo cara a cara. Era completamente cierto. El retrato estaba alterado»

Sinopsis

Basil Hallward es un artista que queda enormemente impresionado por la belleza estética de un joven llamado Dorian Gray y comienza a admirarlo y a pintar un retrato del joven. Charlando en el jardín del pintor, Dorian conoce a Lord Henry, un amigo de Basil y empieza a cautivarse por su visión hedonista del mundo. Lord Henry indica que «lo único que vale la pena en la vida es la belleza, y la satisfacción de los sentidos». Al darse cuenta de que un día su belleza se desvanecerá, Dorian desea tener siempre la edad de cuando Basil le pintó en el cuadro. Así pues, como si de un pacto diabólico se tratara, mientras Dorian mantiene para siempre la misma apariencia del cuadro, la figura retratada envejece por él.

 —Porque tiene usted una juventud maravillosa y la juventud es lo único que merece la pena. […] Algún día, cuando esté usted envejecido, arrugado y feo, cuando el pensamiento le haya dejado sus líneas sobre la frente y la pasión haya manchado sus labios con sus horribles marcas, lo sentirá, lo sentirá terriblemente.[…] Busque siempre nuevas sensaciones. No tenga miedo de nada…[…] ¡Juventud! ¡Juventud! ¡No hay absolutamente nada en el mundo más que la juventud!

***

Autor | Oscar Wilde

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Oscar Wilde, cigarro en mano, dispuesto a regalarte un aforismo que te dejará sin habla.

(Dublín, 1854 – París, 1900) Escritor británico.

Hijo de un cirujano y una escritora, Oscar Wilde creció en un ambiente culto y acomodado. En un viaje a Estados Unidos ofreció una serie de conferencias sobre su teoría acerca de la filosofía estética, que defendía la idea del «arte por el arte» y en la cual sentaba las bases de lo que posteriormente dio en llamarse dandismo.

En 1884 contrae matrimonio con Constance Lloyd, que le da dos hijos. A partir de 1879 empieza a producir sus primeras obras de éxito: El retrato de Dorian Gray (1890), su única novela; en teatro, El abanico de Lady Windermer (1892), Salomé (1894) -que fue censurada por retratar personajes bíblicos-, o La importancia de llamarse Ernesto (1895). El  éxito de Wilde se basaba en el ingenio que derrochaba en sus obras.

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Detalle tumba de Oscar Wilde. París.

Oscar conoció a Alfred Douglas, (al que llamaba Bosie), y se enamoró perdidamente de él. Bosie era un poeta de 21 años, tan atractivo como caprichoso. El padre de Douglas, marqués de Queenberry, inició una campaña de acoso y desprestigio, con el único objetivo de detener el romance. Wilde, harto de la persecución y animado por Bosie —el marqués y su hijo tenían una mala relación—, denunció al marqués por calumnias.

El ingenio de Wilde le acompañó en los juicios a los que transformó en otra de sus maravillosas piezas de teatro, con respuestas frívolas e ingeniosas. Sin embargo, fue condenado a dos años de prisión y a trabajos forzados. En la prisión de Reading, Wilde escribió De profundis, una extensa carta de amor destinada a su querido Bosie. En ese texto, Wilde se muestra arrepentido por su estilo de vida anterior y deja entrever que espera conseguir una especie de renacer. “Todo santo tiene un pasado y todo pecador tiene un futuro”, escribió una vez.

Recobrada la libertad, cambió de nombre y apellido, adoptando el de Sebastian Melmoth, y emigró a París, donde permaneció hasta su muerte. En París no volvió a escribir.

Sus últimos años de vida se caracterizaron por la fragilidad económica y sus problemas de salud derivados de su afición a la bebida. Arruinado y enfermo, Wilde sobrevivía con la generosidad de sus amigos. Pero al contrario de lo que se cree, no murió solo, pues no solo hizo amigos en París sino que conservaba unos pocos amigos anteriores a su entrada en la cárcel y que siempre le tendieron una mano. De hecho, pagaron su funeral y algunas de sus deudas.

Solo póstumamente sus obras volvieron a representarse y a editarse.

Mi opinión 

Leí El retrato de Dorian Gray a los catorce años y aunque mi bagaje lector era muy simple, enseguida tuve la sensación de que estaba ante una lectura de peso. Desde entonces, la he leído otras cuatro veces y cada vez me parece mejor que la anterior.

La novela abre con un prefacio, donde Oscar Wilde deja claro qué significa para él el arte, con afirmaciones como “El artista es el creador de cosas bellas”, “Un libro no es nunca moral o inmoral. Está bien o mal escrito.”, “Es al espectador, y no a la vida, a quien refleja realmente el arte”, “Todo arte es completamente inútil”.

Aquí el diablo no es otro que la vanidad  y Wilde lo narra inteligentemente a lo largo de toda la novela.

De la prosa de Wilde no podemos decir que sea simple. No es un libro para una lectura rápida, exige que se le dedique atención. Está repleta de descripciones al detalle y florituras, tal como esta: «El suave aroma de los lirios y  de las rosas que brotan en una suave y cálida mañana de verano o los dorados rizos rebeldes de Dorian y sus aletas de la nariz, finamente cinceladas, a juego con la mesa de decoración egipcia de colores lapislázuli». Eso sí, cuando se trata de plasmar sus ingeniosos pensamientos en boca de los personajes principales… ¡Cuánto nos recompensa !

Hay tres personajes principales sobre los cuales gira la trama que bien podrían ser tres aspectos del propio autor.

Dorian Gray (quien anhelaba ser Wilde): Hermoso y deseado por todos. Con un encanto irresistible, su evolución a lo largo de las páginas es de lo más interesante. Dorian es prisionero de su vanidad y en su profundo deseo de mantenerse joven, llega incluso a sentir celos de su propio retrato. Su ingenuidad inicial da paso a un Dorian totalmente amoral y superficial. Es la vanidad y el egoísmo los que corrompen el alma de Dorian y son los remordimientos los que le condenan.

“Me haré viejo, feo, horrible. Pero este retrato permanecerá siempre joven. No será nunca más viejo que en este día de junio…¡Si sucediera al contrario! ¡Si fuera yo el que mantuviese joven y el retrato el que envejeciera! ¡Por eso…, por eso… yo daría cualquier cosa! ¡Sería capaz de dar mi alma por ello! (p.30)

Basil Hallwardpintor y autor del retrato de Dorian (el artista que lleva Wilde dentro):  Basil es todo un enamorado de la pureza del arte. Vive embelesado por la belleza de Dorian, algo que no puede evitar confesarle a Lord Henry: “Para mí es mucho más que un modelo. ” / “Me quiere; sé que me quiere. Claro que le alabo enormemente. “/”Dorian Gray es mi más querido amigo -le dijo-. “. “No podría ser feliz si no le viera a diario. Me es absolutamente necesario.”

En casi todas las palabras de Basil hay una evidente declaración de amor por Dorian. Toda una valiente apuesta por parte de Wilde, si tenemos en cuenta que la novela se publicó en una época en la que la homosexualidad estaba penada. 

Lord Henry Wotton   (el Wilde más superficial, el dandy): Lord Henry encarna al noble que sostiene un matrimonio para cuidar las apariencias y que, escena a escena, empuja a Dorian a dejarse arrastrar por las tentaciones. Profundamente directo, su sarcasmo puede que sea puro  “postureo”, pero ya lo dice él que “ser natural es la más difícil de las poses“. Sin duda, para mí ha sido el personaje más interesante y sus intervenciones son las que más he disfrutado. Cada una de sus apariciones activa la trama. 

“Puedo simpatizar con todo, menos con el sufrimiento. Es demasiado feo, demasiado horrible y angustioso”. (p.43)

“Cada impulso que intentamos ahogar, brota en nuestro cerebro y nos envenena. […] El único medio de ahuyentar una tentación es ceder a ella. Resistirla es hacer que nuestra alma crezca enfermiza deseando las cosas que se ha prohibido a sí misma. (p.23)

El encanto del pasado estriba en que es el pasado. (p.104)

“Cada vez que se ama, es la única vez que uno ha amado jamás”, (p.195)

“Cualquier cosa se convierte en placer cuando se hace demasiado a menudo. […] Nunca deberíamos hacer nada que no se pudiera comentar después de la cena” (p.213)

Junto a ellos, encontramos otros personajes como la actriz Sybil Vane, su hermano Jamie, la tía Agatha, granjeros, ladys y taberneras, etc. Con todos ellos, Wilde brinda un retrato de las diferentes clases sociales de la época.

Esta novela está plagada de aforismos (según la RAE: Máxima o sentencia que se propone como pauta en alguna ciencia o arte). En la red podéis encontrar páginas completas dedicadas a los aforismos de Wilde.

“Nada puede curar el alma como los sentidos, al igual que nada puede curar los sentidos como el alma.” (p.25)

***

Me gustaría aprovechar esta reseña para recomendar la adaptación en novela gráfica de  Enrique Corominas editado por Diábolo Ediciones . De verdad, id corriendo ahora mismo a comprarla o a buscarla en la biblioteca de vuestra ciudad.

Sobre la película-adaptación de 2009, lo único que puedo decir es lo que os diría Lord Henry “Puedo simpatizar con todo, menos con burdas adaptaciones cinematográficas” . 

Pues eso, leed la obra, abrazad la prosa de Wilde y sumergiros en las ilustraciones de Corominas.

Dorian Gray es una puerta a las profundidades del alma. Quién sabe, incluso a la vuestra. Pero ya nos lo advierte Dorian, no hay nada bueno en ser superficial.

“Cada uno de nosotros lleva dentro el Cielo y el Infierno.” 

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