David Golder – Irène Némirovsky

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David Golder | Irène Némirovsky |Edit. Salamandra | 197 páginas | 

Traductor: José Antonio Soriano Marco 

Sinopsis

David Golder es un banquero caído en desgracia tras una grave crisis cardíaca sufrida en un casino de la Costa Azul. Cuando las malas noticias sobre la salud del financiero se extienden, las acciones de sus empresas se desploman. Así, de la noche a la mañana, Golder se encuentra en la bancarrota; arruinado, enfermo y abandonado por su mujer y su única hija, se recluye en un piso vacío de París. Si bien ha perdido todo, aún conserva el espíritu luchador y el amor por el riesgo que le permitieron abandonar el mísero gueto ucraniano donde nació y convertirse en uno de los hombres más acaudalados de Francia. Cuando la oportunidad de enriquecerse de nuevo se presenta ante él, Golder no dudará un segundo en lanzarse a la aventura, lo que lo llevará a algunos escenarios de su juventud.

—No.

Golder levantó bruscamente la pantalla para dirigir la luz de la lámpara de lleno a la cara de Simon Marcus, sentado frente a él al otro lado de la mesa.

Este es el abrupto comienzo de esta nouvelle en la que con un solo monosílabo, Némirovsky retrata al protagonista, David Golder. La fuerza de ese “no” dispara la personalidad de Golder, que se presenta como un hombre de negocios implacable, frío y calculador. Golder no hable, gruñe. Sin embargo, su éxito en los negocios le ha llevado a descuidar aspectos tan importantes como la familia, la salud y la amistad.

Con David Golder, Némirovsky escarba en la codicia del ser humano, sus ansias por tener y sus consecuencias. 

Golder, obeso y con una salud delicada, vive atrapado en un matrimonio con Gloria. Su única hija, Joyce, es tan superficial como caprichosa. Aunque muy a su pesar: es el ojito derecho de David. El único vínculo que ha establecido con ellas es de carácter material y económico. En la familia no hay espacio para sentimientos. Y si los hay, es mejor que quepan en la caja fuerte en lugar del corazón.

“Dichosa niña…Siempre que volvía de viaje, él la buscaba entre la gente, mal que le pesara. Pero ella nunca iba. Sin embargo, él seguía buscándola con la misma esperanza humillada, tenaz y vana.” (p.40)

 

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No, daddy, daddy darling…Cómprame un coche nuevo, cómpramelo,va… Seré buena…

A los pocos días de la muerte de su socio en la empresa petrolera, el corazón da un susto a Golder con un amago de infarto. Me gustaría destacar que la narración del ataque al corazón es tan precisa, que hasta el lector llega a sufrir durante su lectura.

Este suceso resultará una epifanía para el empresario y comenzará a analizar su vida y el círculo que le rodea. Con ello, tomará conciencia de que ni todo el dinero conseguido, ni los coches, ni las mansiones ni su familia le dan la felicidad. Y a su precaria salud se unirán los remordimientos por haberse abandonado a lo material.

“Tengo miedo —pensó con desesperación—, tengo miedo…”

La muerte. ¡No, no, imposible! ¿Es que nadie iba a enterarse, es que nadie iba a adivinar que estaba allí, solo como un perro, abandonado, muriéndose…? (p.35)

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—Necesito dinero, querido…
—¿Otra vez? 

Su mujer e hija, lejos de ocuparse de él, se preocupan en cómo se seguirá financiando su nivel de vida. Ninguna de las dos le quiere por quien es, sino por lo que representa: su máquina dispensadora de ingresos económicos. Aunque culparlas sería lo más fácil, tal vez David nunca debió basar el afecto en lo material. Ya se sabe que quien cría cuervos…

Junto a ellas dos, se presentan otros personajes secundarios que confirman el círculo de alimañas superficiales que rodea a Golder: los amigos que se autoinvitan a veranear en la casa de Biarritz; los contactos que te quieren porque les pagas la cena y las copas; los que se ríen de ti a tus espaldas y que no dudan en alejarse en cuanto tu bolsillo disminuye. Por un lado está Hoyos, amante de Gloria y gigoló profesional; un amigo convenido, Fischl; el matrimonio Mannering y el pretendiente de Joyce, Alexis, que dice ser príncipe.

Especial mención merece Soifer, un viejo judío alemán con el que Golder juega a cartas por las tardes. “Su tacañería rayana en la obsesión”; “No se subía a un taxi aunque se lo pagaran”; “Como se había quedado sin dientes, hacía años que no comía más que caldos y purés de legumbres, para ahorrarse la dentadura postiza” (p140-141)

El amor que se describe en la novela no existe con la pureza que debiera existir, sino que se basa en un intercambio de dinero o posición por afecto. Los diálogos entre Gloria y David son crueles e hirientes.

“—Vamos, querido, los hombres como Marcus y tú no trabajáis para vuestras mujeres, trabajáis para vosotros mismos…Sí, David, sí —insistió—. Los negocios, en el fondo, son una especie de droga, como la morfina. Si no tuvieras tus negocios, serías el hombre más desgraciado de este mundo, querido…” (p.59)

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“Estoy cansado…”

Pese a que Golder es consciente de que su matrimonio es un fraude (asume que en el momento en el que él muera, su mujer disfrutará de sus joyas y de sus amantes con la herencia recibida); sin embargo, no puede dejar a Gloria en la ruina porque entonces, en la memoria colectiva, lo único que se recordará es que David Golder murió arruinado.

Esta motivación, la de ser recordado entre laureles, le lleva a desoir los consejos del médico. Así, Golder invierte sus últimos esfuerzos en emprender un viaje para cerrar una importante operación financiera.

La historia se cierra con un Golder que se encuentra en la proa del barco con un joven judío que le recuerda a cuando él tomó un barco en su juventud, siendo pobre, para viajar a Europa y hacer fortuna. El encuentro le hace reflexionar acerca  de cuál hubiera su destino de haberse quedado en su Ukrania natal. ¿Hubiera sido más feliz quedándose?, ¿le ha hecho más feliz olvidarse de sus orígenes humildes y conseguir tanta riqueza? Por ello, no puede evitar advertir al joven que no se marche a Europa.

“Quédate, chaval. ¿Crees que allí el dinero crece en los árboles? ¡Bah, la vida es igual de dura en todas partes!” (p.176)

El estilo de Némirovsky es preciso y elegante. Los diálogos son dinámicos y facilitan que fluya la narración. Apenas hay descripciones y si las hay, son muy concretas. Destaca también el agudo retrato psicológico de los personajes. Nada sobra.

Adaptación al cine

david_golder02La publicación de la novela fue un éxito y en 1931 se estrenó su adaptación al cine. David Golder sería la primera de las 3 adaptaciones a la gran pantalla de novelas de Némirovsky. Las otras serían El Baile (1931), Deux (para la televisión francesa, 2014) y Suite Francesa (2015).

El teatro también acogió representaciones de la adaptación en los escenarios.

Lamentablemente, durante la ocupación nazi de Francia, se persiguió al actor Harry Baur, que interpretó en la gran pantalla y en los escenarios al empresario judío.

Harry fue arrestado y torturado en 1942 por la Gestapo acusado de ser judío. Cuatro meses después, fue liberado, aunque jamás se recuperó de las secuelas de su encarcelamiento (salió de prisión con un peso de cuarenta kilos) y murió poco después.

Una novela que recomiendo por su lectura ágil, su estilo preciso y cuidado y por la reflexión crítica sobre una sociedad basada en la codicia y lo superficial. Totalmente atemporal.

No es más feliz quien más tiene. 

“El barco se balanceaba, cabeceaba. Golder miró el mar con una especie de odio. Qué harto estaba de aquel universo que no paraba de moverse, de agitarse a su alrededor…” (p.177)

*Imágenes de la versión cinematográfica de 1930.

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10 comentarios sobre “David Golder – Irène Némirovsky

      1. Ayer estabas en puestos de segunda mano y encontré “El ardor en la sangre” de Irene. Recordé tus entradas sobre ella y me anime a llevarme a casa el librito (y otro más, estaban baratiños) lo leeré en estos días por que es súper cortito. Ya te contaré. Un abrazote 😉

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  1. Simplemente, me ha encantado. La forma en la que has sabido captar y transmitirnos la esencia de esta obra… creo que Iréne estaría realmente orgullosa de leer una reseña como la tuya, en la que nada sobra, como en la propia novela, y en la que pones a hablar a los personajes para que los sintamos más cercanos y empaticemos con ellos.
    No he leído esta obra suya pero lo haré. Me llama mucho la atención que el protagonista sea masculino y que Iréne, a través suyo, no deje de cierta manera, de hablarnos de sí misma y de esa vida tan triste que tuvo (con esa traición salvaje de su editor, que me ha estremecido).
    Genial, Pilar, genial.
    Un abrazo
    Pd: me encanta cómo consigues transmitirnos tu pasión por esta autora 💕

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  2. Con tus entradas sobre Irène me vas presentando la vida de una autora que no conocía pero también los entresijos y las anécdotas que rodean la publicación de una obra en esa época. Es tan fascinante el argumento de la novela como la historia que la rodea. Además, sabemos que leyéndola también nos acercamos a su vida y a lo que veía y sentía. Iré siguiendo tus entradas para decidir por cuál empezar con esta autora, aunque “Suite francesa” es la que más me atrae, por ahora (; ¡Nos leemos!

    Le gusta a 2 personas

    1. Hola Emma, me gusta leerte con curiosidad por Irène. La verdad es que la vida de esta autora es tan fascinante como interesante. A mí me enamora a cada novela suya que leo…por eso me la tengo que dosificar, porque no quiero dejar de leerla, de saborear su escritura. Suite Francesa es sin duda su obra maestra aunque una buena aproximación serían David Golder, El baile o Jezabel en las que están muy presentes temas que marcarán toda su escritura como son las relaciones conflictivas entre madre e hija; la idiosincrasia de la sociedad judía y las críticas al materialismo y a las apariencias. ¡Nos leemos! 😉

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  3. […] Escrita con la precisión, fuerza y fluidez características de Némirovsky, la autora consigue que el ritmo no decaiga y que la tensión vaya en aumento, sin permitir que nos despeguemos de su lectura y ofreciendo un final totalmente inesperado. El talento de la autora en hilvanar la trama y perfilar la psicología de los personajes, la sitúan como un relato atemporal. Especialmente divertidos son los diálogos entre el señor y la señora Kampf durante la elaboración de la lista de invitados o cuando discuten, que indudablemente recordarán a los que el matrimonio Golder se regalaba en otra novela de la autora David Golder. […]

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