Domingo – Irène Némirovsky

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Domingo (Dimanche) | 352 páginas | Trad.  José Antonio Soriano Marco | Salamandra

Rendida a sus pies. Mejor dicho, a su mente creadora, profusa, original y talentosa. 

No puedo describir de otra manera mi admiración por esta mujer y por su fértil vida literaria. Es de esos casos en los que dices “¿Cómo pudo escribir tanto en tan poco tiempo?”.

Creo que la respuesta es que escribir era su pasión e Irène vivía por y para su pasión.

Recién terminado el recopilatorio, corro a escribir esta entrada, que sin duda sigue empapada por la subjetividad del entusiasmo ciego de una fan como soy de su escritura. Como lectora le pido a un escritor que: por un lado, me cautive página a página y por otra, me sorprenda. Némirovsky lo consigue en todo lo que leo de ella. Unos relatos me habrán gustado más que otros pero todos han conseguido algo: que la admire.

Aquí abajo la prueba de que he deconstruido este libro, anotando frases que me gustaría memorizar por la belleza y la profundidad que recogen.

 

Creo en el agradecimiento. Así que agradezco a Salamandra que edite estos relatos y agradezco a Némirovsky que me haya regalado personajes como Ginette; Hugo Grayer; Señor Rose; el señor Mitaine; la señorita Cousin…¡tantos! y sus historias… Y cómo no, al proyecto Adopta una Autora que me ha brindado la oportunidad de profundizar en esta escritora.

En Goodreads ya la puntué con 5 estrellas, porque sin duda las merece. Y es que Domingo reúne la esencia de Némirovsky. Domingo ES Némirovsky.

 

Domingo recopila quince relatos que aparecieron publicadas en diferentes revistas francesas entre 1934 y 1942. Como curiosidad, aparecen cuatro relatos escritos bajo seudónimo de Pierre Nérey y Charles Blancat, debido a la persecución nazi de la que fue objeto de 1940 hasta que fue deportada en 1942.  Y tal y como lo expliqué aquí .

¿Qué podemos encontrar en Domingo?

Su estilo narrativo impecablemente preciso y elegante. Todos los relatos están narrados por un narrador omnisciente con la excepción de La mujer de Don Juan que está escrita a modo de epístola y Aíno El conjuro, narrados en primera persona. Como tónica habitual, inicia los relatos aludiendo al entorno que envuelve al personaje: a cómo huelen las lilas y los tilos; el olor a pólvora; el rumor de un arroyo lejano; la brillante luz de un sol primaveral, o cómo “las lejanas fogatas parpadean en la llanura helada“…

Personajes

Unos personajes redondos, descritos con profundidad y fuerza. Sin duda, el punto fuerte de Némirovsky es la construcción de personajes. Todos, absolutamente todos, llegan al lector. Ya sea para compadecerse, para repelerlos, para juzgarlos, para sentir antipatía o simpatía. Ya lo he dicho en otras entradas: es como si leyendo esas líneas, esas pinceladas sobre tal o cual personaje, pudieras abrir una puerta a su alma. Y ves al personaje por completo: con sus luces y sombras.

Temas

En cuanto a los temas, se podría decir que hay de todo y está todo lo que suele haber en sus novelas.

A las críticas de la alta sociedad parisina, se unirán historias de amor y desamor; relatos de misterio; la traición; complicadas relaciones maternofiliales en Domingo; narcisismos maternos destructivos en La Ogresa; complejos vínculos familiares en Lazos Familiares; hasta reflexiones sobre la neutralidad y la relatividad de los valores en tiempos de guerra como en El desconocido; El Señor Rose y El espectador. 

En estos relatos también se reflejan aspectos de la biografía de Irène: así, los primeros coinciden con una temática en la que se retrata una mala relación madre-hija; crítica social de hombres de negocios judíos; y hacia el final el fantasma de la Segunda Guerra Mundial la hace ahondar en una reflexión sobre la neutralidad (El espectador); la fraternidad (El señor Rose) o los remordimientos de unos soldados (El desconocido).

Leyendo un relato, estás deseando que no acabe. Y cuando empiezas otro, lo devoras sin darte cuenta, porque a Irène le basta poco para que te metas en la cabeza de sus protagonistas: en sus necesidades, en sus pasiones, en sus miedos, en sus enredos…

Hay otro aspecto común en todos los relatos: no puedes evitar toparte cara a cara con esa parte desagradable de la vida: la melancolía, la traición, el despecho, la soberbia, los remordimientos, el miedo, la angustia, etc. Esa parte oscura, salvaje, afligida de la vida, sobre la que poca gente sabe escribir con elegancia y veracidad. Némirovsky te lo presenta tal cual vive en la cabeza y corazón de sus protagonistas por eso te los crees.

Con esto quiero decir que no todos te dejan buen sabor de boca, aunque hay puntos de humor y es que Némirovsky dosifica muy bien el humor y la ironía.

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Como no quiero convertir esta entrada en un post extralargo, destacaré estos relatos a modo de degustación.

Orillas dichosas (Les rivages hereux, 1934)

La juventud versus la madurez. En la última noche del año, dos mujeres coinciden en un bar a orillas del Sena. Una es Christiane, joven de quince años y de buena familia, que está esperando encontrarse furtivamente con Gerald, su indeciso amante. La otra mujer es Ginette, quien antes fue atractiva y deseada, y ahora, con cuarenta años, sigue esperando en la barra de un bar a que cada uno de los hombres que entran por la puerta la lleve a una vida feliz y tranquila, mientras riega esa “espera” con alcohol.

Ambas mujeres comparten confidencias por un instante, sentadas una frente a otra. Christiane observa y escucha los consejos de Ginette acerca del amor, de la vida, de la efímera belleza. Y Ginette escucha las afirmaciones de quien por su juventud cree saberlo todo.

“¡Orillas dichosas a las que la tormenta jamás llegaría, en las que únicamente soplarían suaves y perfumadas brisas!” (p.54)

El espectador (Le spectateur, 1939)

Uno de los relatos más emotivos y crudo. Muy en la línea de Suite Francesa. Hugo Grayer vive plácidamente los últimos días de una París que aun permanece en paz. Su actitud ante la vida es contemplativa, como bien refiere el título, es un espectador. Pero el fantasma de la guerra contra Alemania amenaza en convertirse en realidad y es preciso tomar una decisión: permanecer o huir. Fiel a su actitud “neutral”, Hugo decide tomar un barco en busca de mejor fortuna pero por la noche son atacados por un submarino. En medio del caos y el pánico, Grayer reflexiona acerca de lo acertado o no de tomar partido, de no sentir indiferencia por el prójimo, de los escrúpulos de la neutralidad.

“Esas multitudes se parecían a las gallinas que dejan que degüellen a sus madres y sus hermanas y siguen cacareando y picoteando el grano, sin comprender que esa pasividad y ese consentimiento tácito son lo que, llegado el día, las entregará también a unas manos fuertes y duras” (p. 324)

Lazos familiares (Liens du sang, 1936)

Cuatro hijos se reúnen en torno a una madre enferma. Se trata de Mariette y sus tres hermanos varones Albert, Augustine y Alain, y sus respectivas esposas. La enfermedad de la matriarca es la excusa para que los hermanos pongan sobre la mesa sus rencillas y sus afectos. Sobre todo cuando Alain les pide ayuda para poder huir con su amante, poniendo en jaque los valores y la lealtad fraternal de sus hermanos.

“En el fondo, lo único que tenemos es esto…—pensaban los tres, enternecidos—. Este calor humano…” (p. 156)

Hombres honrados (L’honnête homme, 1941 con el sinónimo de Pierre Nérey)

El señor Mitaine manda a llamar al notario. Quiere hacer testamento y desheredar a su único hijo pues se siente disgustado con él. Tanto el notario como la hermana del señor Mitaine no logran comprender las pretensiones del señor Mitaine y pese a sus intentos por hacerle reflexionar, no logran que cambie de opinión. Entonces, descubrimos los motivos del padre para tomar esa determinación que tienen que ver mucho más con sus propias acciones que con la conducta de su hijo.

“Había conocido una soledad moral tan negra, tan dura, que jamás se borraría de su memoria. En adelante, en su sentido de la justicia, en su caridad, en su bondad, siempre habría un regusto agrio, la sombra de un reproche al otro: “Yo no tuve tanta suerte”, pensaba cuando socorría a un pobre. (p.188)

La Ogresa (L’Ogresse, 1941 con el seudónimo de Charles Blancat)

Durante los últimos días de vacaciones en un balneario, un adolescente y su padre escuchan el fascinante relato de una mujer que presume del talento artístico de sus dos hijas y cómo las modeló para que triunfaran en los escenarios y encontraran un marido millonario. La Ogresa es una crítica a esas madres de artistas, narcisistas que anteponen sus sueños a los de sus hijos y que bajo el disfraz de “madre orgullosa” esconden sus ambiciones y frustraciones.

“Se pintaba como esas mujeres viejas que hace tiempo que han renunciado a gustar y se maquillan sin convicción ni placer, solo por costumbre o conveniencia” (p.294).

“No hay nada más peligroso que el deseo insatisfecho de una mujer. Se las arreglará para que sus hijos se harten de la fruta que a ella le negaron, aunque esa fruta les siente mal: les hará tragar la piel, la carne, el hueso, todo hasta que se ahoguen. (p.306)

Conclusiones

Podría añadir más relatos, pero es difícil hablar de algo que te ha gustado mucho sin desvelar demasiado sobre ello.

Me dormiré soñando que se descubren más obras de Irène, porque esa es la magia de la escritura, que conectas con la mente creadora de otra persona y no te basta lo que te ha dado, quieres más y te descubres insaciable. Por suerte, aun tengo pendientes varias novelas así que voy a poder seguir prolongando el placer de leerla.

Quince historias, más de cuarenta personajes, que han sido escritos para quedarse en la memoria del lector.

Lo recomiendo a todo aquel que quiera acercarse a su obra y a quienes ya la siguen, su lectura les va a cautivar de principio a fin.

“Lo que reviste de poder los recuerdos de la infancia es la parte de misterio que hay en ellos. Los sucesos y los personajes del pasado parecen tener un doble fondo; creíamos conocerlos, pero, pasados los años, nos damos cuenta de que nos equivocábamos. […] Así, la ignorancia y el atolondramiento del niño crean un mundo en parte transparente, pero en buena parte opaco. Tal vez por ese motivo perdura en la memoria con colores tan vivos. (p.275) El conjuro (1940)

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6 comentarios sobre “Domingo – Irène Némirovsky

  1. Ay¡ Siempre espero tus entradas sobre Irène. Hace poco, entre en una librería y casi me lo llevo. Pero dude porque buscaba David Golder, y como no lo tenían pasé de largo. Ahora con esta entrada me has hecho arrepentir y esperar mi quincena para comprarlo. He leído toda tu entrada salvo la pequeña reseña de los tres relatos que das al último. Con tu entusiasmo y pasión ya me animaste. Y espero leerlo pronto. Irène es despierta pasiones. Otro autor que me produce ese sentimiento es Stefan Zweig. Menos mal que ambos han escrito mucho así que tenemos para rato. Aunque nada será suficiente. Gracias por tu entrada. Un abrazo ❤

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  2. Irene ha entrado de cabeza en mi lista de libros a buscar en la próxima Feria del Libro. Me ha gustado muchísimo esa foto del libro con las esquinas dobladas, los párrafos atrapados en post-it, la transmisión tan gráfica de transmitirnos tu pasión por esta gran escritora. Esta será mi próxima lectura suya y la leeré con tu reseña como guía. Gracias por adoptarla, por acercárnosla un poquito más y por no permitir que caiga en el olvido. Sin duda, su nombre y sus palabras quedarán grabadas en nuestra memoria.
    Un abrazo gordooooo

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    1. Gracias, Raquel por pasarte siempre por aquí y darme tu feedback ;-). Domingo es una de las mejores inversiones que he hecho y espero que también lo sea para ti y que puedas disfrutarlo. Y si no, te deberé una recomendación que subsane el error. ¡Otro abrazo para ti!

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  3. Tengo un problema con Nemirovsky. Me encanta cómo escribe pero no altera los latidos de mi corazón, por eso a pesar de tener varios libros suyos los voy dejando por otros… Pero, mira, este de relatos no lo tengo, y viendo la deconstrucción que has hecho con él me ha tentado, sí 😉

    Un abrazo

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    1. Hola Ana! Sí, coincido contigo en que pese a que un libro esté bien escrito, si no me “toca” o “remueve”….postergo su lectura. Némirovsky tiene libros en los que cuesta entrar y otros en los que no tanto; también párrafos en los que se deleita con la descripción meteorológica (a mi personalmente me aburre leer la caída de una hoja de un roble) pero luego te regala unos personajes y unos diálogos brutales y dices “Ha valida la pena tragarme esas 8 líneas de la caída de la hoja del roble” jejeje. Por suerte hay tantos autores por leer, que mejor invertir el tiempo en libros que nos atrapen desde el inicio. Espero que si te animas con Domingo, te valga la pena. ¡Nos leemos!

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