Rebecca – Daphne du Maurier

 

Cuanto más me gusta una novela, más difícil me resulta escribir sobre ella de manera concisa.  Esto me ha sucedido con la novela que reseño hoy.

Rebecca es una novela envolvente, misteriosa y un caramelo para el estudio de la psicología de personajes. En esencia, Rebecca relata de una manera muy original un sentimiento tan destructivo como son los celos. A lo largo de las 386 páginas que ha durado mi lectura, debo decir que el ritmo ha ido in crescendo de principio a fin. No puedes más que terminar aplaudiendo esas líneas finales, ese modo tan redondo con el que Du Maurier cierra la historia que comienza con el relato de un sueño, de un regreso…

“Anoche soñé que volvía a Manderley. Me encontraba ante la verja del parque, pero durante unos momentos no podía entrar. La puerta estaba cerrada con cadena y candado. Llamé en sueños al guarda, pero nadie me contestó, […]

Sinopsis

Maxim de Winter regresa a Manderley, la casa en la que vivía con su primera esposa, Rebecca, que murió ahogada en el mar; con su nueva e inocente mujer, la cual descubrirá que Manderley no es el mundo perfecto que ella cree: allí vive también la inquietante señora Danvers, el ama de llaves, quien no sólo no acepta a la joven, sino que constantemente le recuerda la figura de Rebecca, la única e insustituible señora De Winter.

 

La autora – Daphne du Maurier

Daphne du Maurier, escritora inglesa (1.907-1.989).

loffit-daphne-du-maurier-05
Daphne escribiendo sobre mirlos y rododendros siniestros.

El ambiente cultural que se respiraba en su hogar orientó a Daphne desde su juventud hacia el mundo literario. Tras educarse en Inglaterra y París, dio inicio a su faceta como escritora en 1928 abordando con talento la intriga, el romanticismo y el misterio. Ya casada, residió en el castillo de Menabille, una fabulosa mansión situada en la costa de Cornualles, que le sirvió como escenario de algunas de sus obras y en donde tuvo tres hijos.

Daphne alcanzó la inmortalidad literaria con la novela “Rebeca” (1938), título que fue llevado al cine por Alfred Hitchcock con el protagonismo principal de Laurence Olivier, Joan Fontaine y Judith Anderson.

Rebecca-engl-Poster

 

Otras novelas de Daphne Du Maurier, que tanto escribió relatos de suspense, intriga y terror como historias de carácter gótico-romántico, son Espíritu De Amor (1931), Nunca Volveré a Estar Joven (1932), Los Dumariers (1937), La Cala Del francés (1941), Monte Bravo (1943), El General Del Rey (1946), Los Parásitos (1949), Mi Prima Raquel (1951), Una Vida Por Otra (1957), A Través De La Tormenta (1962), Los Pájaros (1962)El Vuelo Del Halcón (1965), o Perdido En El tiempo (1969).

 

 

Mis impresiones

¿Por dónde empezar? Hay tanto por comentar y a la vez, tanto por ocultar para no desvelar más de lo debido.

Empezaré por los aspectos más formales: el ritmo de la novela es lento, muy descriptivo y el lenguaje de la autora es intimista y elegante, desplegando su dominio del suspense y de la creación de personajes. La historia se cocina a fuego lento, que por todos es sabido que es el que cocina mejor 😉 Es una novela entretenida donde los personajes enseguida te intrigan y la simbología ocupa un lugar muy especial: desde el nombre de la embarcación de Rebecca, las dimensiones de Manderley, hasta el paisaje. Está narrado en primera persona por la protagonista y en sí se trata de un recorrido por sus recuerdos de sus primeros meses de casada.

Para comentar Rebecca es necesario hablar de la narradora que también es la protagonista. De ella conocemos sus recuerdos, sus sentimientos, sus miedos, sus inseguridades pero desconocemos el nombre, en una hábil jugada de la autora para dotarla  aún de más insignificancia. Su evolución es muy, muy interesante.

La novela comienza con la narración de un sueño en el que la protagonista vuelve a pisar Manderley, una mansión en la que vivió unos meses y que, por motivos que nos serán desvelados en páginas posteriores, ya no existe. La protagonista rememora aquellos días de inquietud desde un presente plácido y que le ofrece mucha seguridad; pero ese sueño le trae muchos recuerdos, algunos de ellos inquietantes, y es entonces cuando comienza a explicar lo que sucedió tiempo atrás.

“Aquello ya acabó, ya ha pasado. Cesó mi tormento y los dos somos libres.” (p.13)

 

¿Cómo es ella?

Nuestra protagonista es dulce, soñadora, tímida, inocente y llena de inseguridades. Sus orígenes son humildes y trabaja como dama de compañía de una mujer rica. Durante un viaje a Montecarlo conoce a Maxim De Winter, un viudo millonario que pertenece a la aristocracia y cuya mujer, Rebecca, apareció muerta un año atrás tras un accidente de mar. Entre los dos nace la atracción, pese a sus diferencias sociales y culturales. Tras pasar juntos un par de días y sin apenas conocerse, Max le propone matrimonio. La protagonista acepta pese a que parece no tener tiempo para aclarar sus sentimientos. Tras una luna de miel fugaz, el matrimonio se instala en Manderley.

Allí, su adaptación a una nueva vida llena de lujos y comodidades no estará exenta de dificultades la mayoría de ellos creados por: a) la diferencia social entre ella y su nuevo círculo; b) por su inseguridad, pues ella siente que no está a la altura del ambiente social en el que se mueve y c) por el omnipresente recuerdo de Rebecca. Todo en la casa sigue organizándose tal y como dictaba Rebecca: las flores se disponen en jarrones que se ubican en los lugares en los que Rebecca los situaba; el menú sigue siendo el mismo que disponía Rebecca; incluso la habitación que ella ocupaba parece que nunca ha sido desocupada. En ello influye directamente la señora Danvers, el ama de llaves, que considera a nuestra narradora una usurpadora. Incluso el resto del personal de servicio no puede evitar reirse de la nueva señora de Winter, por los errores que comete.

Poco a poco, la nueva señora de Winter va viéndose absorbida por el recuerdo de su antecesora, hasta tal punto que llega un momento en el que su identidad parece diluirse en la de Rebecca. Una noche, inesperadamente, una embarcación naufraga y durante las inspecciones se descubre el navío de Rebecca en el fondo del mar y en su interior, el cuerpo de la difunta. Entonces, Maxim de Winter tiene que afrontar un nuevo proceso pues si es el cuerpo de Rebecca el que está bajo el mar, ¿de quién es el cuerpo que reconoció un año atrás como el de su primera esposa?

El retorno de Rebecca, remueve a todos los habitantes de Manderley y hace que nuestra protagonista de un paso más allá y deje de ser una joven cándida a ser una mujer más madura que toma el control de la situación y no está dispuesta a perderlo.

Como ya he dicho antes, la creación del perfil psicológico de los personajes es redonda y no puedo pasar por alto comentar algunas pinceladas sobre ellos:

rebecca

Maxim de Winter: aristócrata millonario y viudo. Maximilian De Winter es un hombre recto, culto, hermético, irónico, con cambios bruscos de humor y desde luego, atormentado por la muerte de su primera esposa Rebecca. Cuando conoce a la protagonista, recupera la ilusión por la vida, y quizás en ello tenga mucho que ver el soplo de aire fresco que supone la joven para él: no pertenece a la clase adinerada, tiene sentimientos nobles, es más joven e inexperta. Maxim está muy empeñado en que la protagonista no se parezca en nada a su anterior esposa. “No me llames Max, llámame Maxim“, le insiste.  Es un hombre misterioso a quien vas conociendo más y más a lo largo de la lectura.

rebecca1940still3

 

Señora Danvers: Ama de llaves de Manderley, se encarga de mantener intacto el recuerdo de Rebecca. Cuidó de Rebecca desde que ésta era una niña y parece no llevar bien que exista una nueva señora de Winter. Es calculadora, sibilina, diligente y si algo está claro es que los cambios no le gustan. Huele la inseguridad de la protagonista desde el primer contacto y se divierte recordándole lo estupenda que fue, es y será siempre Rebecca y haciéndole la vida imposible.

Se la echa de menos cuando no aparece en escena. Se ha especulado con que la señora Danvers estuviera enamorada de Rebecca, aunque creo que también puede tratarse de una idealización derivada en obsesión. Como si se negara a aceptar la muerte de su señora y por eso mantenerlo todo tal cual era en vida de Rebecca  es su santuario particular.

“Creo que fue la expresión de la cara de ella la que me hizo experimentar mi primera sensación de intranquilidad. Me hizo pensar instintivamente: “Me está comparando con Rebecca”, y una sombra fría como una espada de agudo filo se interpuso entre nosotras. (p.13)

 

“—Algunas veces me lo pregunto —dijo—. Me pregunto si ella está aquí, en Manderley, vigilándolos al señor de Winter y a usted cuando están juntos. 

Estábamos al lado de la puerta, mirándonos fijamente. Yo no podía apartar la vista de sus ojos. Qué oscuros y sombríos eran, en medio de aquella cara blanca de cadáver; qué llenos de maldad y de odio. (p. 178)

¿Cómo era ella?

Rebecca: Es el eje principal de la novela y todo un enigma. Sabemos cómo era a través de las opiniones de los demás personajes. Era hermosa, inteligente, carismática, valiente, atractiva. Todos los que la han conocido parecen haber quedado impactados por su belleza y su arrolladora personalidad. Aunque no siempre es oro todo lo que reluce y poco a poco vamos descubriendo su lado oscuro, muy oscuro.

“Tenía el don, Rebecca quiero decir, de hacerse simpática a todo el mundo: hombres, mujeres, niños, perros…” / “Era tan valiente y decidida como un hombre”. / “¡Qué bonita era entonces! Bonita como un cuadro. Los hombres se volvían a su paso y se quedaban mirándola, y esto cuando no tenía más de doce años. […] Siempre hizo lo que quiso y vivió como le pareció. ¡Y qué fuerza tenía! […]”

Otros secundarios:

Favell, primo de Rebecca. Su presencia tiene mucha relevancia aunque en un principio pueda pasar inadvertido.

Beatrice de Winter, hermana de Maxim. Opuesta en carácter a su hermano, es enérgica, decidida, sobradamente sincera y con plena conciencia de lo que significa “mantener intacto el buen nombre de la familia”. Acepta a la nueva señora de Winter con muchísima alegría pues es todo lo contrario a Rebecca.

Frank, administrador de Max de Winter y su leal brazo derecho. La complicidad que establece con la protagonista le convierte en un aliado durante la complicada adaptación a su nueva vida.

 

Manderley

Manderley es el nombre de la mansión familiar de la familia De Winter. Es más que una residencia, es un símbolo. La magnífica descripción que hace du Maurier enriquece la experiencia para el lector, llegando incluso a visualizarla hasta el mínimo detalle: jardines hermosos; vistas al mar envidiables; noches que huelen a rosas perfumadas; un castaño que acoge bajo su copa a todos a la hora del té; fiestas legendarias. Parece que tenga vida propia. Se trata de una casa solariega de estilo Old English, posiblemente localizada en la costa de Cornualles. Manderley solo existió en la imaginación de Daphne du Maurier, pero las exactas descripciones que se hacen en la novela hacen pensar que la autora se inspiró en algunas casas que conoció bien en su infancia.

 

—Para las lilas, señora, siempre se ha usado el jarrón blanco de alabastro que hay en el salón.

—Pero, ¿no se estropeará? ¿No se podrá romper?

—La señora de Winter siempre usaba el jarrón de alabastro, señora.

—¡Ah! Entonces…

[…] Y, mientras, pensaba: “Esto ya lo hizo Rebecca, cogía las lilas como yo estoy haciendo, y las colocaba, rama por rama, en el jarrón de alabastro.” (p.143)

 

Temas

Me ha resultado inevitable sacar mi “ojo de psicóloga” durante la lectura pues la protagonista es un bombón de personaje. La conocemos a través de su narración “voz de la conciencia”, sabemos lo que piensa, lo que la atemoriza, sus inseguridades, sus anhelos; pero no hay que olvidar que en todo momento conocemos tan solo su punto de vista.

Celos

Indudablemente la novela habla de los celos que siente la protagonista por su antecesora. En nueva señora de Winter, los celos hacia Rebecca parten de su propia inseguridad. Cuando encuentra un libro dedicado a Max por Rebecca, se obsesiona con esa dedicatoria.

“A Max, de Rebecca. 17 de mayo.”, escrita con una letra extraña, muy inclinada. […] por ello, el nombre de Rebecca aparecía muy negro, destacando la “R” sobre las demás letras.” (p.38)

“A Max, de Rebecca”. Seguramente se lo regaló por su cumpleaños y lo habría puesto en la mesa, entre los demás regalos a la hora del desayuno. ¡Cómo reirían juntos mientras él quitaba el cordel y rompía el papel del paquete! […] Max. Le llamaba Max. Sonaba íntimo, alegre, fácil de decir. […]Pero ella había elegido “Max”, la palabra era suya; y la había escrito con gran firmeza en aquella hoja del libro. Aquella letra decidida, sesgada, clavada en el papel blanco, símbolo de quien la escribió. […] Y yo tenía que llamarle Maxim. (p.49)

Según las declaraciones del hijo de Du Maurier, la escritora se inspiró en lo que sintió ella al encontrar unas cartas de la exnovia de su marido, Jan Ricardo. Podéis leer las declaraciones en inglés aquí 

The seed of the story lay in du Maurier’s jealousy of Jan Ricardo, the first fiancée of her husband. “I know that she came across one or two letters or cards, fairly sort of harmless things, where Jan did sign ‘Jan Ricardo’ with this wonderful great R,” says Browning, flourishing his hand in the air. “The name Rebecca,” wrote du Maurier, “stood out black and strong, the tall and sloping R dwarfing the other letters.” Ricardo later threw herself under a train, although not, Browning says, due to his parents’ marriage. Still, it is said that Daphne was haunted by the suspicion that her husband remained attracted to Ricardo.

La semilla de la historia radica en los celos de du Maurier hacia Jan Ricardo, la primera esposa de su marido. “Sé que se encontró con una o dos cartas o tarjetas, bastante inofensivas, donde Jan firmó ‘Jan Ricardo’ con esta maravillosa gran R“, dice Browning, moviendo su mano en el aire. “El nombre de Rebecca,” escribió du Maurier, “destacaba negro y fuerte, la altura y la pendiente R empequeñecía a las otras letras.” Posteriormente, Ricardo se arrojó bajo un tren, aunque Browning dice que no fue debido a la boda de sus padres. Sin embargo, se dice que a Daphne le persiguió la sospecha de que su marido seguía sintiéndose atraído por Ricardo.

Pese a la insistencia de Maxim de que la quiere tal y como es;  ella no puede dejar de creerse “poca cosa” para él. De hecho, un frase que le dedica su “jefa” a modo de despedida actúa como la inyección letal de un veneno que se va extendiendo por su mente y que contamina cualquier experiencia o conversación en su nueva vida.

“Claro que seguro que sabes por qué se casa contigo, ¿no? ¿No te habrás hecho la ilusión de que se ha enamorado de ti? La verdad es que aquella casa vacía le pone los nervios de punta y casi lo ha vuelto loco. Esto fue lo que me dijo antes de que entraras en el cuarto. No puede seguir viviendo solo…” (p.66)

 

Su baja autoestima, además,  hace que en las comparaciones con Rebecca, siempre venza esta última. Rebecca siempre es más hermosa, más admirada, más talentosa, más elegante… Por otro lado, la protagonista muestra un carácter dependiente y sumiso hacia su pareja. Son tantas las inseguridades de la protagonista, que hay momentos en los que no sabes si realmente siente algo por Maxim o se deja llevar por la inercia. Me gustaría añadir que es el extraño comportamiento de Maxim el que también aviva en la protagonista la idea de que él sigue enamorado de Rebecca. De hecho, él no le dice “Te quiero” hasta que reaparece el cuerpo sin vida de Rebecca y la protagonista lo interpreta como que se ha roto el hechizo de la difunta y ahora ya pueden amarse libremente sin el peso del recuerdo de la primera esposa.

 

Identidad

La protagonista no tiene nombre. Y la novela lleva como título el nombre de la difunta. La ausencia de nombre de la protagonista la empequeñece y a su lado, Rebecca siempre nos resulta inmensa. Una vez casada, la protagonista es llamada señora de Winter y se la obliga a adoptar una actitud acorde con su nueva posición social. Los lectores somos testigos de cómo la joven se adapta a las costumbres de la difunta, buscando su nueva identidad. Llega un momento en que ya no sabe ni quién es ella, sus pensamientos se confunden con los que cree que tiene Rebecca. Todo esto se refleja muy bien en una escena de la protagonista frente a un espejo.

“No reconocí la cara que me miraba desde el espejo. ¿No tenía los ojos más grandes, la boca más fina, la piel más tersa y blanca? Los rizos se despegaban de la cabeza formando una nubecilla. Me quedé mirando un rato a aquella persona que no era yo en absoluto, y sonreí: una sonrisa nueva, tranquila.” (p.217)

Resistencia al cambio

La señora Danvers encarna la resistencia al cambio al no aceptar a la nueva señora de Winter. Lo hace bajo la apariencia de llevar con diligencia la organización de la casa, pero ejerce esa influencia entre el resto del personal de servicio.

—Creerá usted que me ha gustado verla sentarse en el sitio de mi señora, andar por donde ella andaba, tocar las cosas que habían sido suyas. ¿No comprende lo que ha sido para mí tener que verla durante todos estos meses, saber que se sentaba ante su escritorio del gabinete y hasta escribía con su propia pluma, y que hablaba por el mismo teléfono que ella usaba todos los días sin falta para hablarme, desde que vinimos a Manderley? ¿Qué cree que sentía al oír a Frith y a Robert y a todos los criados llamarla “señora de Winter”? (p.248)

Manderley es la representación de la profunda transformación social que se estaba viviendo en aquella época. La llegada de una nueva señora de Winter, de orígenes humildes, podría simbolizar el auge de la nueva clase media, recibida con recelo por la aristocracia inglesa, representada por los vecinos de las tierras colindantes. Manderley desaparece y con ella, todo lo viejo y decadente, para dejar paso a una nueva forma de ver el mundo.

 

 

Conclusión

Si os gustan las novelas con intriga, profundidad psicológica, algo de romance y personajes tan redondos como para quedarse en vuestra memoria literaria a largo plazo…leed Rebecca. El dominio de la autora en el manejo del suspense, hace que los lectores nos sintamos parte del juego y del misterio de la novela.

Algún día, nosotros también soñaremos que regresamos a Manderley…

 

*Todas las imágenes que ilustran la reseña están tomadas de la adaptación cinematográfica que dirigió Hitchcock.

Anuncios

4 comentarios sobre “Rebecca – Daphne du Maurier

  1. Me ha gustado mucho recordar esta lectura… Me sorprendió lo mucho que consigue atrapar al lector la protagonista con su voz tímida e insegura y cada vez que leo reseñas positivas me alegra mucho comprobar que se la valora tan positivamente. No conocía la anécdota de los celos de la propia Daphne du Maurier, qué curioso… Tengo por leer ‘Mi prima Rachel’ de la misma autora y me has animado a leerlo pronto. ¡Gracias! 🙂

    Le gusta a 1 persona

  2. Ay, Pilar, ¡qué reseña más buena!! ¡Y qué ganas de leer “Rebeca”!! Tengo pendiente de lectura “Mi prima Raquel” (confieso que lo cogi porque me hacía ilusión ver mi nombre en el título jajaja). Te comenté cuando leí las primeras líneas de “Rebeca” en tu blog que no sabía si leer el libro pues la peli es una de mis favoritas y la he visto varias veces pero tras leerte ya tengo la respuesta: un rotundo SÍ! Un placer leerte, como siempre, aunque como siempre me pregunto cuando leo tus títulos: ¿cuando venderán días de cuarenta horas? 😉
    Un abrazote

    Le gusta a 1 persona

    1. Creo que te puede gustar. Es distinto a la película en un par de cosas, con lo cual, te va a sorprender. Y eso siempre es bueno. Seguro que “Mi prima Raquel” tiene miga y de la buena. Yo también quiero leerlo. ¿Días de cuarenta horas? Eso es lo que pienso yo cuando leo tus reseñas. A mí este calor me limita a una-dos lecturas al mes jejeje. ¡Otro abrazo!

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s