Los perros y los lobos – Irène Némirovsky

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Título original: Les chiens et les loups (1940)| Trad. José Antonio Soriano Marco | 224 páginas | Editorial: Salamandra

 

—No se debe desear con tanta fuerza, Ada.

—No puedo evitarlo, madame.

—Hay que tener un corazón más desprendido. Ante la vida, tienes que ser como un acreedor generoso, no como un ávido usurero.

—No puedo evitarlo —repitió ella. 

 

Los perros y los lobos es una novela corta que recoge todo el estilo de Némirovsky. Se trata de su última novela publicada con vida, en 1940, cuando ya era víctima del ostracismo antisemita del sector editorial francés. Además, es una novela con marcados tintes autobiográficos pues al igual que la autora, la protagonista nace en Ukrania y se exilia a Francia para huir da las persecuciones a los judíos.

La novela constituye una fotografía de la atmósfera de desencanto que estaban viviendo los extranjeros con una Francia que les había acogido con los brazos abiertos y promesas de libertad y ahora les estaba asfixiando con censura y odio. “Nosotros, los extranjeros, nos habíamos hecho de aquel país una idea muy elevada: era la tierra de la Revolución, de la libertad, de los derechos humanos.” (Irène Némirovsky, Memorias soñadas. P.252) . Un año antes de publicarse, Irène se había convertido al catolicismo en un acto desesperado para conseguir la nacionalidad francesa y para proteger a sus hijas. Pero fue en vano.  

En sí, la novela nos habla de las pasiones, de la determinación del destino y de la desilusión con la vida que no resulta ser la que soñamos.

Sinopsis

Ada y Harry Sinner, parientes lejanos, son dos jóvenes judíos procedentes de niveles sociales muy distintos a quienes un recuerdo infantil ha dejado una huella imborrable en sus vidas. Ada abandonó Ucrania poco antes de la revolución bolchevique, se ha casado con su primo Ben y lucha por abrirse camino como pintora. Harry, por su parte, ha contraído matrimonio con una joven francesa, hermosa, rica y católica, y se mueve en el mundo de las altas finanzas. Pero la fascinación que siente al contemplar dos cuadros de Ada en un escaparate lo llevan a recordar el mundo que ambos han dejado atrás.

 

Mis impresiones

La novela comienza situándonos frente a la pintura sobre un lienzo, en la que cada color y matiz que vemos dibujado representa las zonas en las que habitan los judíos de Ukrania y que están divididas según cuestiones económicas. Esta metáfora ya nos deja claro que el destino de los judíos viene determinado por el lugar en el que nacen y que es su obsesión escapar de él.

Qué nos cuenta

Ada Sinner es la hija de Israel, judío viudo que trabaja como comerciante intermediario en Ucrania. Padre e hija viven en la zona baja de la ciudad, en una oscura y poco acogedora casa. La rutina de padre e hija se ve interrumpida cuando tras la muerte del hermano de Israel, su viuda, Rhaissa, y sus dos hijos, la bella Lilla y el perspicaz Ben, se instalan en casa de los Sinner. Esta nueva compañía tambalea la armonía de Ada.

Una tarde, Ada sale a pasear junto a su prima y un pretendiente de ésta, al llegar a una casa con rejas de barrotes dorados, ven salir a un niño vestido de con ropas elegantes. El pretendiente de Lilla les informa que el niño se llama Harry y que es familiar suyo pues también se apellida Sinner. Se trata de los “Sinner ricos”. Ada, impactada por la imagen de Harry, siente un flechazo instantáneo que ella identifica como amor.

Sintió el mismo placer, suave y casi doloroso, que al contemplar el cielo y la hermosa casa. En sus labios, aquel extraño nombre, aquel nombre nuevo, de noble y singular sonido, se formaba como un beso.  (p. 32)

Pasan los años y Ucrania está inmersa en plena la inestabilidad política. Durante una noche en la que se produce un progromo (ataque) contra los judíos, Ben y Ada acuden a la casa de los Sinner ricos en busca de ayuda. Allí, los dos niños contemplan admirados el lujo en el que viven sus familiares. Al poco tiempo, Ada se marcha junto a su tía y sus primos a París en busca de una mayor estabilidad y nuevas oportunidades, sin saber que Harry realiza el mismo trayecto.

En la capital francesa, Ada trabaja como costurera y lo alterna cultivando sus aptitudes como pintora. Pese al tiempo transcurrido, no logra quitarse de la cabeza a Harry y vive con la esperanza de volver a verle. Para huir de los tratos insufribles de la tía Rhaissa, Ada acepta la propuesta de matrimonio de su primo, que durante el exilio ha desplegado todo su carácter ambicioso. La suerte de Harry ha sido diferente: se ha casado con una rica heredera francesa, Laurence, a pesar de la oposición familiar, y disfruta de una vida acomodada, junto a su mujer y su hijo, mientras trabaja en las finanzas.

Un día, Ada deja en una pequeña librería un par de cuadros en exhibición. Estos cuadros llaman la atención de Harry, pues le evocan a su Ucrania natal, y decide comprarlos. Cuando descubre que la autora es Ada, aquella niña que años atrás llegó a su casa pidiendo ayuda, se apresura a buscarla. El reencuentro entre Harry y Ada encenderá una pasión que no tan solo les afectará ellos, sino a quienes comparten su vida. El triángulo amoroso formado por Ada, Harry y Ben les abocará a la evidencia de que pese a que son parecidos, son muy diferentes: como se parecen entre sí los perros y los lobos.

 

Cómo lo cuenta

Una vez más, y aunque sé que lo que voy a decir es recurrente, Némirovsky despliega su talento para escoger las palabras adecuadas para hablarte del amor, de la pasión, del exilio, de la ambición, del desencanto, de la soledad, de supervivencia. Su narración elegante, profunda e intimista, logra que vibres o sufras con los protagonistas.

“Ben se dejó caer sobre el respaldo de la silla. Había conseguido lo que quería o, al menos, el símbolo, la imagen, porque la verdad le importaba menos que la ilusión de haber poseído por un instante lo que deseaba.” (p. 74 )

Tres son los personajes principales: la apasionada Ada que no se resigna a una vida marcada por su condición judía o pobre; el ambicioso Ben y el dubitativo Harry; muy bien construidos y con una historia profunda tras ellos. Los tres tienen en común el destino judío, el exilio y la pasión. Una pasión que se enfoca en el amor en unos casos y en otros, en aspectos materiales como el dinero o el ascenso social.

Alrededor de este triángulo, pululan personajes secundarios que Némirovsky no escatima en describir y cuyas apariciones siempre son muy relevantes como pueden ser la tía Rhaissaera una mujer delgada, nerviosa y seca, de barbilla y nariz puntiagudas, lengua afilada y ojos brillantes y agudos como la punta de una aguja“, Madame Mimi Poseía la vivacidad, la elegante delgadez, los ojos saltones y la fina nariz corva, en forma de pico, de un pájaro un poco desplumado pero todavía encantador”; “en materia de amor, los dictámenes de la francesa eran indiscutibles […] los sentimientos eran su terreno: había que creerlao Laurence “De niña, nunca le había gustado desobedecer. / “No era propio de su naturaleza dejar confiadamente que un sentimiento tan caótico y apasionado le invadiera el corazón” (p. 117)

Otro aspecto destacable es la despiadada descripción de los judíos, no tan solo física (nariz afilada, hombres de baja estatura, tez aceitosa, etc) sino que ahonda en su cultura: judíos obsesionados con el dinero y resignados a un destino aciago.

“El dinero era bueno para cualquiera, pero para el judío era como el agua que bebía y el aire que respiraba. ¿Cómo vivir sin dinero?” (p. 24)

” […]para demostrar a los demás judíos que eran mejores que ellos, que habían ganado más dinero, que habían vendido a mejor precio la remolacha o el trigo. Era una forma práctica de hacer patente la magnitud de su riqueza” (p.10).

“¿Por qué para los judíos amar, cuando aman, es sinónimo de temblar?”, se preguntó. (p. 107)

“Lo que tú llamas éxito, victoria, amor, odio, yo lo llamo dinero. Es otro nombre para lo mismo. Así es como hablaban nuestros padres, los tuyos y los míos. ¡Es nuestro idioma!  (p.160)

En la novela, Némirovsky también plasma cómo ve a la sociedad francesa: admira su cultura que se basa en lo estético; pero desprecia lo desapasionada que es y sus valores burgueses, tan lejanos de los de la cultura judía. Tampoco oculta la xenofobia de algunos franceses ante lo que viene de fuera como es el caso de los padres de Laurence que se resisten a aceptar el matrimonio de su hija con un chico judío. Al final, da igual que sean judíos ricos o judíos pobres, todos son tratados como extranjeros por los franceses.

Conclusiones

Los perros y los lobos es una novela apasionada, que nos habla de los motores del ser humano para sobrevivir. Es una lectura que empieza cociéndose a fuego lento pero que una vez se desata, no puedes parar de leer. Tiene personajes profundos, diálogos estremecedores y una tensión narrativa que aumenta página a página y que guía una historia tan hermosa como dura.

“Ada le proporcionaba un alimento del que hasta entonces su vida había carecido, pero que necesitaba incluso sin saberlo: un ardor profundo, una pasión interior que acentuaba las menores alegrías y conseguía sacar de las decepciones y las penas no se sabía qué amarga y salvaje dicha.” (p. 177)

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