Expiación – Ian McEwan

 

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Atonement / Expiación | Ian McEwan | Ed. Anagrama | 440 p. | Trad. Jaime Zulaika

 

“De esta nueva perspectiva íntima extrajo una enseñanza simple, una cosa obvia que siempre había sabido y que todos sabían:  que una persona es, entre todo lo demás, una cosa material, que se rompe fácilmente pero que no es fácil de recomponer. ” (p. 356)

 

Sinopsis

En la gran casa de campo de la familia Tallis, la madre se ha encerrado en su habitación con migraña, y el señor Tallis, un importante funcionario, está, como casi siempre, en Londres. Briony, la hija menor, de trece años, desesperada por ser adulta y ya herida por la literatura, ha escrito una obra de teatro para agasajar a su hermano León, que ha terminado sus exámenes en la universidad y hoy vuelve a casa con un amigo. Cecilia, la mayor de los Tallis, también ha regresado hace unos días de Cambridge, donde no ha obtenido las altas notas que esperaba. Quien sí lo ha hecho, en cambio, es Robbie Turner, el brillante hijo de la criada de los Tallis y protegido de la familia, que paga sus estudios.

Es el día más caluroso del verano de 1935 y las vidas de los habitantes de la mansión parecen deslizarse, como la novela, con apacible elegancia. Pero si el lector ha aguzado el oído, ya habrá percibido unas sutiles notas disonantes, y comienza a esperar el instante en que el gusano que habita en la deliciosa manzana asome la cabeza. ¿Por dónde lo hará? Hay una curiosa tensión entre Cecilia y Robbie. Y otra situación potencialmente peligrosa: la hermana de la señora Tallis ha abandonado a su marido, se ha marchado a París con otro hombre y ha enviado a su hija Lola, una nínfula quinceañera, sabia y seductora, a casa de sus tíos. Y la ferozmente imaginativa Briony ve a Cecilia que sale empapada de una fuente, vestida solamente con su ropa interior, mientras Robbie la mira…

Una sinopsis que revela poco y sugiere mucho.

El autor – Ian McEwan

Ian McEwan (Aldershot (Reino Unido), 1948) novelista británico. Su padre era sargento mayor del ejército, así que de niño vivió en Singapur y Trípoli. Dejó los estudios y viajó a Grecia, donde trabajó como barrendero. Autor de obras como Primer amor, últimos ritos (1975),  Amor perdurable (1998), Expiación (Atonement, 2001), Sábado (Saturday, 2005),  Solar (2010), La Ley del menor (2014), Cáscara de nuez ( Nutshell, 2016 ). En 2000 obtuvo el premio Booker por Amsterdam.

Referente a la escritura, dice McEwan:

Escribir es una fuente de alegría para mí. Por supuesto que no lo es durante la agonía de los comienzos, pero una vez que sé qué es lo que estoy haciendo, el placer es inmenso. Nunca se sabe qué le sucederá al lector, pero creo que escribir algo que me dé placer, es la única garantía de darle algún placer a alguien. 

 

Mis impresiones

He dudado bastante sobre si destripar Expiación con un análisis entusiasta y pormenorizado o mantenerme en un plano contenido. He optado por esto último pues cuanto menos se sepa de ella, se construirán expectativas más idóneas y más intensa será su experiencia lectora.

Expiación es una historia sobre la culpa.

El prólogo de la obra es un fragmento de La abadía de Northanger de Jane Austen y en ella, se narra cómo la protagonista abandona su inocencia al comprender la diferencia entre fantasía y realidad. Así pues, McEwan ya avisa de lo que vamos a encontrarnos. La novela está estructurada en cuatro partes: la primera, situada en Inglaterra en 1935; la segunda y tercera, en 1940, en pleno conflicto de la II Guerra Mundial y la cuarta, ambientada en Londres en 1999. A lo largo de 400 páginas McEwan nos habla de una historia de amor con dificultades y de un malentendido por parte de alguien empeñada en ver el mundo con los ojos de la ficción, de sus remordimientos y de cómo trata de liberarse de ellos.

Para contarnos todo ello, dibuja personajes complejos y dotados de realismo, y nos introduce en su universo con mucha habilidad. Por encima de todos destacan tres: Cecilia y Briony Tallis y Robbie TurnerAlrededor de ellos y como secundarios de altura: la familia Tallis, representando a la burguesía rural, conformada por un alto funcionario del gobierno que siempre está ausente por motivos laborales y Emily, su conformista esposa; León, el primogénito. A ellos se unen un amigo de León y los hijos de la hermana de Emily: la adolescente Lola y sus dos hermanos pequeños. El conjunto de personajes está lleno de matices, con lo que cada uno de ellos es interesante. Uno de los aciertos es que la novela evoluciona al mismo tiempo que los personajes.

 

Briony es la gran protagonista. Su imaginación es enorme y todo lo que sucede a su alrededor es susceptible de ser plasmado sobre el papel. Expiación es Briony Tallis. Es un personaje que conoceremos de niña y a la que acompañaremos en su evolución hacia la madurez. Su imaginación la conduce a sacar conclusiones erróneas sobre algo que sucede entre su hermana Cecilia y Robbie Turner, el hijo de la criada, en el día más caluroso de 1935 y de lo que Briony es testigo accidental. Esa conclusión errónea hará que la vida de todos cambie esa noche.

“Aunque no hubiese contado con la atención, el aplauso y el placer evidente de sus familiares, habría sido imposible impedir que Briony escribiera. En cualquier caso, estaba descubriendo, como muchos escritores antes que ella, que no todo reconocimiento es útil.” (p.17)

“La propia complejidad de sus sentimientos confirmó a Briony en su idea de que estaba entrando en un terreno de emociones y disimulos adultos de los que habría de beneficiarse su escritura” (p.138)

 

Temas

  • Culpa

El título ya es muy claro. Esta novela va de purgar, de eliminar, borrar la culpa. Y con ella, la pregunta que más tortura ¿Por qué no puedo volver atrás en el tiempo y cambiar aquello que hice?

La culpa es un castigo interior que se impone uno mismo. Tu conciencia sabe/juzga que algo que hiciste no encaja en tu código de valores y su peso te persigue. En este caso, la carga de la culpa es para Briony pues comete falso testimonio. A lo largo de los años, la culpa la devora, la empuja hacia un dolor que nunca la deja tranquila, y por eso trata de expiarla en su trabajo en la enfermería del hospital; pero curar a los demás no alivia el dolor que siente por el dolor que ella infringió. Así que Briony recurre a la escritura, para expulsar sus demonios. McEwan te hace sentir la mortificación que siente Briony. Su expiación traspasa el papel y también el lector quiere liberarse de conocer la verdad y no haber podido remediar lo sucedido.

“Briony sintió que la culpa conocida la perseguía con un furor renovado. (…) restregó a fondo los armarios vacíos, ayudó a lavar bastidores con ácido fénico, barrió y enceró los suelos, hizo recados en el dispensario o en el centro de asistencia social (…) Pero sabía que no servía de nada. Por mucho que fregara y por muy humildes que fueran sus ocupaciones de enfermera, y por bien que las cumpliese o lo duras que resultaran, por más que hubiera renunciado a iluminaciones académicas, o a las vivencias de un campus universitario, nunca repararía el daño. Era imperdonable” (334).

  • Escritura

Expiación es un ejemplo de metaficción literaria. “La metaficción es una forma de literatura o de narrativa autorreferencial que trata los temas del arte y los mecanismos de la ficción en sí mismos.” Lo podemos ver en la primera parte, escrita mostrándonos los diferentes puntos de vista de todos los personajes y que puede hacerse larga o “aburrida” por su extensión. La segunda parte, es menos metaficcional, nos relata de manera cruda y ágil la retirada de las tropas inglesas y el texto se crece párrafo a párrafo. Es como si McEwan quisiera mostrarnos que domina perfectamente tanto el relato de acción como el introspectivo.

La novela también es una reflexión sobre el propio proceso de escritura en la piel de Briony. En la primera parte, Briony tiene 13 años y sueña con ser escritora. Ha escrito sus relatos para evadirse de la realidad que vive en una grandiosa casaA medida que Briony crece y madura, también madura la escritora que lleva en su interior; aunque su escritura ya no persigue evadirse de su entorno sino de lo que le causa sufrimiento. Y es que la pregunta es, ¿puede uno expiarse a través del arte?

“Las evasiones de su pequeña novela eran exactamente las mismas de su vida. También faltaba en su texto —y era necesario para el mismo— todo lo que ella no quería afrontar. ¿Qué iba a hacer ahora? No era la espina dorsal de una historia lo que le faltaba. Era su propia fibra personal. (p.375)

 

  • Dunkerque · Operación Dinamo

La narración de la Operación Dinamo, que supuso la evacuación en Dunkerque (Francia) de más de 300.000 soldados de las tropas aliadas en la Segunda Guerra Mundial el 4 de junio de 1940, ocupa la Segunda parte de la novela y está contada desde la perspectiva de Robbie.

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Playa de Dunkerque. Foto de National Geographic.

El relato de McEwan destila muchísimo realismo. Para ello, el autor se inspiró en el testimonio de su padre “nunca se cansó de contarme cómo le dispararon en las piernas con una ametralladora montada en un tanque alemán; cómo se juntó a un compañero al que habían herido en ambos brazos y cómo entre los dos consiguieron llegar hasta las playas de Dunquerque en una motocicleta” (Entrevista EL País  noviembre 2006) y en las cartas de soldados que pudo consultar en el Museo de la Guerra.

McEwan mantiene el interés y no escatima dramatismo y crudeza. El relato no da descanso al lector, al igual que un campo de batalla a un soldado.  A una escena terrible le sigue otra agonizante y a ésta, otra totalmente desgarradora y así páginas y páginas con Stukas, bombas, metralla, fatiga y sed, mucha sed. El ritmo narrativo es más rápido, y el lenguaje es más directo y sencillo logrando así trasmitir al lector que una guerra no da tregua y que el entorno cambia cada minuto dificultando la supervivencia. Lo mismo sucede con la narración ambientada en los hospitales y que toma la perspectiva de las enfermeras. El relato es igual de dinámico aunque combina momentos de introspección y cubre otro tipo de estrés: el emocional.

En estos momentos tan desesperantes, también encontramos soplos de ternura cuando Robbie se aferra a los recuerdos de los momentos vividos junto a Cecilia y a las cartas que ambos intercambian en las que se manifiestan su profundo y verdadero amor, sirviéndole de impulso para seguir luchando por sobrevivir.

“Pienso en ti cada minuto. Te quiero. Te esperaré. Vuelve. Cee”

“Te quiero. Creo en ti totalmente. Eres lo que más amo, la razón de mi vida. Cee.”

Se sabía de memoria estas últimas líneas y ahora las musitó en la oscuridad. La razón de mi vida. No de vivir, sino de la vida. Ahí estaba el quid. Y ella era la razón de su vida, y la razón por la que debía sobrevivir. 

 

***************************

 

Expiación es una novela magnífica que si bien precisa una lectura exigente nos regala una historia de amor llena de fuerza y a Briony Tallis, un personaje inolvidable. Es una lectura absorbente de principio a fin. Final, por cierto, que consigue emocionar y aturdir al mismo tiempo y donde descansa gran parte de la genialidad de la novela, pero para llegar a él antes tendréis que pasar una noche de verano en casa de los Tallis.

Ha sido mi lectura del verano y una de las del año. Absolutamente recomendable.

 

Adaptación al cine Expiación, más allá de la pasión. (2007)

 

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4 comentarios sobre “Expiación – Ian McEwan

  1. ¡Me has puesto los pelos de punta con la reseña!
    Reconozco que de la película he visto algún corte (lo más memorable) pero ni la he visto ni he leído el libro y aunque sé los datos generales, no sé realmente qué es lo que ocurre ….Me ha gustado muchísimo cómo has contado la historia pero sin desvelar nada, al menos a mí me has recordado las ganas tremendas que siempre tengo de leer Expiación y nunca encuentro el momento… Ahora he visto que anagrama ha reeditado en una edición muy bonita el libro, porque estaba agotadísimo en todos lados, es el típico libro que casi todos los meses miro si está en segunda mano…
    Sé que es una historia que me va a dejar una resaca importante.
    Gracias a tí, de este año no pasa xDD después de octubre le hago un hueco fijo.
    Besotes!

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    1. Gracias por tus palabras, Eibi. De Expiación solo puedo decir que aún sigo estremecida. La película no la he visto, quería leer primero el libro y de verdad, te recomiendo que primero leas la novela. Tengo que reconocer que tras su lectura estuve unos días algo “removida” porque de alguna manera, como lectora, es como si participaras de los hechos y la culpa te arrastra también a ti. No sé si te gustará o no pero vale la pena la intentarlo. ¡un abrazo!

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  2. Siempre me ha fascinado la forma tan minuciosa y cuidada con la que preparas tus reseñas, Pilar y ésta no es una excepción; es más, es una de la que más me ha gustado. Se nota que el libro te impactó y que ese mismo sentimiento de “revulsión” que te invadía tras su lectura seguía presente a la hora de escribir la reseña. De él he leído “Solar” y “La Ley del menor” y ambas le convirtieron en uno de mis escritores favoritos. Ahora le dejé de lado porque me he centrado en leer mujeres, como sabes, para compensar ese injusto desequilibrio entre autores y autoras leídas a lo largo de mi vida… Pero me has puesto los dientes largos y me están entrando unas ganas tremendas de regresar a él. Además, te confieso que siento debilidad por este escritor porque se llama Ian, como mi peque 😉 Obviamente, no le llamé Ian por este autor… pero esa es otra historia que ya te contaré ^_^
    Un besazo.

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    1. Gracias por tus palabras, Raquel. Lo mismo me pasa con tus reseñas, que por lo que sea haces que me resulte NECESARIO leer lo que recomiendas. Por tu culpa tengo una lista de treinta “WANT TO READ” jajaja. Y sí, Expiación me dejó revuelta, removida, revolucionada… Ciertamente, es la obra maestra de McEwan (por el momento). Me ha gustado que sea a través de Ian McEwan, que me permitas conocerte más y me reveles el nombre de tu hijo, que por cierto, me parece maravilloso. Tengo pendientes Solar y La ley del menor pero seguro que no me defrauda porque McEwan es un puerto al que siempre da gusto volver. Un besote y a por el OCTUBRE leyendo autoras!

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