El ardor de la sangre – Irène Némirovsky

 

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El ardor de la sangre | 1938 | Edit. Salamandra | Traductor: José Antonio Soriano

 

“Lo mismo ocurre con el amor. Le haces un gesto, le trazas un camino. Llega la ola, tan distinta de lo que imaginabas, tan salada y tan fría, y estalla contra tu corazón.” (p. 134)

Sinopsis

Todo ocurre en una tranquila villa de provincias francesa, a principios de los años treinta. Silvio, el narrador, ha dilapidado su fortuna recorriendo mundo. A los sesenta años, sin mujer ni hijos, sólo le queda esperar la muerte mientras se dedica a observar la comedia humana en este rincón de Francia donde, aparentemente, nunca sucede nada. Un día, sin embargo, una muerte trágica quiebra la placidez de esa sociedad cerrada y hierática. A partir de allí, emergen uno tras otro los secretos del pasado, hechos ocultados cuidadosamente que demuestran cómo la pasión juvenil, ese ardor de la sangre, puede trastornar el curso de la vida. Como en el juego de las cajas chinas, las confesiones se suceden hasta llegar a una última y perturbadora revelación.

Mis impresiones

Esta entrada forma parte del proyecto Adopta una Autora y en ella os hablo de otra novela breve de Irène Némirovsky.

A medida que cumplimos años, las personas tenemos tendencia a dejar nuestro pasado resguardado en algún lugar de nuestra memoria. Esto es algo normal. Es entonces cuando podríamos decir que el mundo se divide entre los que tildan todo aquello que hicieron en su juventud como “locuras”, “fruto de impulsos”, es decir,  reniegan de lo hecho, dicho o sentido; y los que atesoran esa etapa y la mantienen presente. De esto nos habla El ardor de la sangre.

El ardor de la sangre es como un romance de verano: breve, intenso y entretenido. Se trata de una novela pasional pero a la vez contenida; está llena de fuerza pero trasmite serenidad. Y tiene el sabor amargo de las buenas historias de Némirovsky. Y es que con el concepto “ardor de la sangre”, Némirovsky se refiere  a la travesía de la juventud por el océano de la vida, a las ansias de vivir, al fuego que consume a los amantes.

Es interesante leer el epílogo de la novela y que corre a cargo de los biógrafos de Némirovsky, Olivier Philipponnat y Patrick Lienhardt. Gracias a ellos podemos saber que la autora ideó esta obra a finales de los años 30, después de pasar largas temporadas en pueblos franceses, ahí captó la esencia de los campesinos y terratenientes. Némirovsky dijo, refiriéndose a sus viejos diarios, que “hay que respetar al propio pasado. Así que no rompo nada“. Esta máxima parece impregnar la voluntad de Silvio, el narrador-testigo. Con él, Némirovsky quiso plasmar la tendencia a olvidar que una vez se fue joven, insensato, impulsivo y cómo ese olvido es el responsable del abismo generacional entre padres e hijos.

“Si su propia juventud volviera a aparecer ante ellos, les horrorizaría o simplemente no la reconocerían; pasarían de largo y dirían: “Ese amor, esos sueños, esa pasión, no tienen nada que ver con nosotros.” Su propia juventud… Entonces, ¿cómo van a comprender la de otros?” p.29

La novela se sitúa en la campiña francesa a principios de los años 30 y se cocina poco a poco. Irène nos describe perfectamente la atmósfera asfixiante de un pequeño pueblo: con sus silencios y sus “ver, oir y callar”. Nos habla de personas que ocultan sus verdaderos sentimientos, que están pendientes del qué dirán. Narrada de un modo directo, sin invertir tiempo en excesivas descripciones, Némirovsky se detiene en las emocionesEl tono de la novela va aumentando en intensidad y poco a poco, se nos van descubriendo secretos. Sin duda, uno de sus aciertos es la narración a modo de flashbacks de Silvio, protagonista y narrador-testigo, un hombre de sesenta años que mira la vida pasar desde su soltería y de una situación económica delicada, pues dilapidó su fortuna. Desde esa templanza o frialdad que te dan los años, Silvio observa la impulsividad y el ardor de la juventud que le rodea y recuerda que tiempo atrás, era él quien se dejaba guiar por esa sangre ardiente.

 

Personajes

Su diseño y desarrollo siguen siendo el punto fuerte de Némirovsky. Por un lado, y por decirlo de un modo muy simple, tenemos al bando de la madurez y por otro, al bando de la juventud.

Representando a la madurez: Silvio, Helene y François.

Hélène y François están casados desde hace muchos años. Su matrimonio es modélico y presumen de una dulce estabilidad conyugal.

En contraposición al “matrimonio modelo”, está Silvio, Sylvestre, primo de Hélène y a la vez, el narrador que nos abre las puertas a lo que sucedió aquellos días de los que nos habla. Es soltero, no tiene hijos y de lo único que se arrepiente es de no haber sabido conservar su fortuna familiar. Llama la atención que el personaje soltero, sea el que está más en contacto con el impulso ardiente de la juventud. No se reprocha haber viajado, amado y recorrido mundo.

“Pero a los veinte años, ¡cómo ardía! ¿Cómo prende en nosotros ese fuego? En unos años, en unos meses, a veces en unas horas, lo devora todo y después se extingue. […] Hay gente que es tremendamente sensata a los veinte años. Pero yo prefiero mi locura pasada a toda su sabiduría.” p.64

 

Representando la mirada de la juventud: Brigitte, Colette, Marc.

Colette, hija de Hélène y François, se ha casado con Jean Dorin  y sueña con que el suyo sea un matrimonio tan feliz como el de sus padres. Su prima Brigitte, casada con un anciano millonario que está enfermo, se ha dejado llevar por la pasión y vive un romance con Marc. La impulsividad y desinhibición de Brigitte dejarán al descubierto que no es la única en la comarca que se ha entregado a la pasión. Todo parece indicar que en el pueblo cohabitan la pasión y el arte de ocultarla, hasta que sucede una tragedia y la vida de todos cambia, saliendo a la luz viejos secretos y dolorosas verdades.

“De todos los hijos de Hélène, Colette es mi preferida. No es bonita, pero tiene lo que yo más apreciaba en las mujeres cuando era joven: fuego. ” p.13

“Pero no: la juventud solo se ve a sí misma. ¿Qué somos para ella? Pálidas sombras. ¿Y ella para nosotros? p. 67

 

En conclusión, otra novela recomendable por la sencillez y elegancia con la que habla de algo tan complejo como es el mundo de las pasiones de la juventud y la sutil intriga en la que nos sumerge. El valor de esta novela es que es una hermosa invitación a mirar a nuestro pasado y recordar cómo hubo un tiempo en el que quisimos o llegamos a bebernos la vida. 

 

“La carne se conforma con poco. Pero el corazón es insaciable; el corazón necesita amar, desesperarse, arder en cualquier fuego… Eso era lo que queríamos. Arder, consumirnos, devorar nuestros días como el fuego devora los bosques.” p. 144

 

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