Puntos de lectura

Una servilleta, una postal, una hoja o flor, un esquina doblada, una pegatina, un lápiz, un hilo. De cartulina, de papel, de madera, de metal. Reciben muchos nombres: Marcapáginas o señaladores son sus nombres oficiales; pero también se les conoce como puntos de libro, punto de lectura, separadores, marcadores, etc.

Algunos permanecen invisibles durante meses y meses en algún cajón de nuestro escritorio o abandonados en algún libro que hace tiempo que terminamos. Hay quien los colecciona, hay quien utiliza cualquier objeto a modo de marcador de lectura, hay quien no les da importancia.

Aquí un homenaje a los objetos que enriquecen nuestra experiencia lectora.

 

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Señalador improvisado con servilleta.

Me gusta el contraste infantil y divertido de la servilleta con la profundidad de la novela de El ardor de la sangre.

 

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Domingo de Némirovsky devorado. Esquinas dobladas y pegatinas. Que no se diga.

Esto es lo que pasa cuando cada dos párrafos encuentras frases-tesoro.

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El Gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald. Esquina doblada con ese error ortográfico en la primera línea. «SU VOS» en lugar de «SU VOZ».

 

A la hora de doblar esquinas, lo hago de manera indistinta. Lo mismo doblo la esquina superior que la inferior. En este caso la edición que leí de Gatsby estaba tan mal editada, con múltiples errores ortotipográficos cada sesenta palabras, que me dediqué a marcarlos todos.

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El tren de los huérfanos de J. L. Witterick

Marcapáginas  convencional en cartulina.

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La casa de las miniaturas de Jessie Burton marcando el otoño.

Una hoja, una flor, etc. Cuando la naturaleza te marca la lectura, también se convierte en un placer.

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Un marcador para los tiempos del cólera.

Marcador artesano.

 

¿Y vosotros?, ¿cuál usáis?, ¿los coleccionáis?

¡Hasta la próxima entrega!

 

 

9 Comentarios

  1. Hace años que uso libros electrónicos. Hace poco ordenado los pocos libros en papel que tengo me encontré con un marcapáginas en forma de mano que no sé de dónde sale. Nunca he usado marcapáginas ni he doblado páginas de libros. Soy un prodigio mnemotécnico. 😛

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    1. Lo eres, Luisa. Usar técnicas mnemotécnicas para «marcar» dónde te quedaste creo que es lo más de lo más. A veces lo he intentado usando asociaciones tan banales como «79, el año que nací», «página XX, mi edad», «página 200, número redondo»… Pero al final siempre lo termino olvidando. Jejeje. ¡Gracias por comentar!

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  2. jajajaja morí con «su vos». En lo personal ocupo uno magnético y los clásicos de papel. Me pareció original el de la hoja :D. Ahora doblar las hojas para mí es como sacrilegio, me da un poco de nervios.
    Saludos!

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    1. Esa edición de El Gran Gatsby es un despropósito absoluto. Por suerte, la novela supera con creces a la edición. Doblar las esquinas es algo que produce manía a bastante gente, al igual que con el tema de subrayar a lápiz o tomar nota, hay personas a quienes no les gusta y otras que no entienden una lectura sin subrayarlo. Me gusta conocer la diversidad de opiniones y relaciones que tenemos con los libros. Gracias, Sol, por pasarte y compartir tus «marcadores» 😉

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