El vino de la soledad – Irène Némirovsky

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El vino de la soledad (Le vin de solitud) | Irène Némirovsky | Salamandra | 224 pgs

—¡Qué noche tan hermosa! ¡Qué alegría tener dieciocho años! ¡Oh, no me gustaría ser vieja, mamá, mi pobre mamá!
Bella se estremeció. 
—También tu envejecerás como las demás, hija mía —respondió en tono débil y monótono—. Entonces verás lo divertido que es…
—¡Bueno, pero aún me queda mucho, mucho tiempo! —canturreó la joven. 
p. 176

Sinopsis

 La novela sigue a la pequeña Elena Karol de los ocho años a la mayoría de edad, desde Ucrania hasta San Petersburgo, Finlandia y finalmente París, donde la familia se instala tras el estallido de la revolución rusa, en un recorrido paralelo al que realizó la propia Némirovsky. La madre de Elena, una mujer bella y frívola de origen noble, desprecia a su marido, un potentado judío, y a su hija. Tras la muerte de la gobernanta, la vida de la niña se vuelve aún más difícil, pues su madre instala en la casa a su amante, un primo quince años más joven que ella. No obstante, el tiempo convierte a Elena en una joven hermosa, y el día que descubre que atrae al amante de su madre, comprende que ha llegado el momento de vengarse.

“En su interior, sentía temblar y sangrar un extraño orgullo, como si en su cuerpo de niña viviera encerrada un alma más vieja: un alma ofendida que sufría.” p. 33

Mis impresiones

Publicada en 1935, El vino de la soledad es, sin duda, la novela más personal y autobiográfica de Irène Némirovsky, pues no tan solo recrea el destino de una adinerada familia rusa refugiada en París, sino que recupera uno de los temas centrales de la obra de Irène: el conflicto entre madre e hija. Al igual que la propia Irène, la protagonista, Elena, se cría en la soledad de no sentirse querida por sus padres —tan solo recibiendo afecto de su niñera—; huyendo de los ataques a judíos en Rusia y exiliándose en San Petersburgo, Finlandia y, finalmente, su amada París.  «En la vida de Elena, como en todas las vidas, había un remanso de luz. Todos los años viajaba a Francia con su madre y mademoiselle Rose

 Esta novela conecta con El baile, Jezabel o David Golder al tratar la rivalidad entre madre e hija y también por presentar a una familia en la que el padre adora a la madre, quien le es infiel, y ninguno de ellos se ocupa de su única hija. Esta carencia afectiva, tan solo aliviada por el cariño de su niñera, siembra una semilla de resentimiento y frustración en el corazón de la niña Elena que va germinando hasta brotar en una venganza, de la que el lector es partícipe, contra su madre. Y si en El Baile ya vimos de lo que era capaz Antoinette para “castigar” los desprecios de su madre, en El vino de la soledad Elena no se queda atrás.

“Créeme, hijo, no se ama a un hombre por sí mismo, sino contra otra mujer…” p.179

La novela también es un tratado sobre las diferentes formas de amar: Boris ama a su mujer ciegamente, incluso por encima de su hija; Bella se ama a sí misma y ama a sus amantes porque éstos la hacen sentir joven y viva; Max ama a Bella por la erótica de la mujer madura y luego, paradójicamente, ama a Elena por su juventud. Y Elena… Elena se enamora por primera vez de un hombre casado repitiendo un patrón familiar de “amor imposible” y luego, enamora a Max casi enloqueciéndolo con el único fin de castigar a su madre. Pero por encima de estos amores/desamores hay un amor no correspondido mucho más doloroso: el de una hija hacia su madre. Pues a pesar de que el motor de Elena es la venganza, en su interior sigue anhelando ser amada por Bella.

“Elena solo se dio cuenta de hasta qué punto Max la tenía en su poder… Empezaba a volverse tan tiránico, celoso y cruel con ella como lo había sido con Bella en otros tiempos. Como todo, a amar también se aprende, y esa técnica ya no cambia… Y se emplea, pese a uno mismo, con mujeres diferentes…”  

La narración, con abundantes descripciones, elegante y con una prosa cuidada, mantiene un ritmo ágil que alcanza su punto álgido en su última parte. Especial mención merecen los diálogos entre madre e hija, sobre todo cuando Elena empieza a desafiar a Bella y se sirve de cuanta ironía puede para perturbarla (un ejemplo está en la cita del encabezado de esta entrada).

Toda la novela sigue la mirada de una Elena de ocho años, solitaria e infeliz y que desea sentir el cariño de sus padres hasta que se convierte en una mujer. La mirada de Elena evoluciona a lo largo de la novela y su inocencia se convierte en ironía y resentimiento. La novela describe la construcción de esa Elena adulta, de cómo se convierte en esa mujer que anhela vengarse y hacer sufrir a su madre y a su joven amante pues les culpa por haber apartado de su lado a la única persona que le dio amor.  Pero también hay espacio en ella para apiadarse de su madre cuando las arrugas y el paso de los años la han convertido en una caricatura de lo que fue.

“Queda, lentamente, creció el amor culpable. Cuando brota la primera débil flor, ya ha hundido sus retorcidas raíces en lo más profundo del corazón.” p. 177

Personajes

A estas alturas, ya poco puedo añadir a la redonda construcción de los personajes que hace Némirovsky. Esta novela no es una excepción. Cuatro son los principales personajes: Elena, Bella, Boris y Max. Como secundarios están la niñera Mademoisselle Rose; Fred, el primer amor de Elena, y los abuelos maternos.

Elena Karol: La conocemos siendo niña. De carácter introvertido y soñador, Elena apenas tiene amigos y tan solo recibe cariño de su abuela y de su niñera. A su lucha interior de “tener que querer a su madre” y darse cuenta de que ésta no la quiere, se le suma el descubrimiento de la infidelidad de la madre. Cuando Elena pierde a su única fuente de afecto, tras una maquiavélica intervención de Bella, decide tramar una venganza. Sorprende la frialdad de su conducta, dominando por completo los sentimientos que alberga y sacrificándolos para llevar a cabo su venganza. Su evolución es tremendamente interesante.

“Ponte derecha… Cierra la boca… Mírala: vaya cara de boba con la boca abierta y el labio colgando… Pero ¡esta niña está volviéndose idiota, de verdad!”

Bella: es vanidosa, egoísta, caprichosa, infiel y extremadamente cruel con su hija a quien no tan solo no escatima cariño sino que no se preocupa de esconder la animadversión que siente hacia ella. Maltrata a su hija sin ningún pudor y cuenta con la complicidad de su marido (totalmente impasible al maltrato hacia Elena) y de su amante. Este retrato de la anti-madre es un ajuste de cuentas personal de Némirovsky con su madre, Fanny.

«Que me dejen divertirme ahora, no hago daño a nadie. Cuando sea vieja, haré como todas las viejas: lamentarme todo el santo día. Cuando sea vieja, seré sensata y tranquila”, pensaba, pues la vejez todavía estaba lejos…» p. 33

Boris es un padre ausente, que se pasa todo el día viajando por negocios y que tan solo aparece para entregar dinero y caprichos a su esposa y que permanece voluntariamente ciego a la conducta infiel de su mujer. Su dibujo nos recuerda a David Golder y al patriarca de los Kampf en El baile.

Max cierra el triángulo entre madre e hija. Max es un joven entusiasta, aventurero, que no duda en abandonar a su familia persiguiendo a Bella por quien siente una atracción física muy fuerte. Sin embargo, con el pado de los años, los caracteres de ambos terminan chocando. Entonces, empieza a depositar interés en Elena hasta enamorarse perdidamente de ella y complicarse un poco la vida.

Conclusión

En resumen, otra novela recomendadísima de Irène, la cual puede ser una buena manera de aproximarse a su escritura. El valor de esta novela es que es muy cercana a la biografía de la autora y que se nota, se percibe sin atisbo de duda que está escrita desde las entrañas. Se respira verdad en todo lo escrito y después de leerme la biografía de Irène y muchas de sus obras, podría decir que con esta novela, Irène sacó todo el dolor y resentimiento hacia su madre que habitaba en su interior. Hay romance, hay unos personajes muy interesantes, hay pasión, y dolor. Sobre todo, hay esa dura enseñanza de que si no riegas con amor el corazón de tus hijos, el poderoso órgano vital crecerá seco.

4 Comentarios

  1. ¡Qué barbaridad, Pilar! ¡Vaya vida le tocó vivir a Irène! Sin duda, nunca volveré a leerla con los mismos ojos que antes pues gracias a ti entendemos muchísimo mejor qué la llevó «a escribir desde las entrañas». Es fascinante comprobar cómo hay mujeres que logran superar sus desgracias personales y, en concreto, esas relaciones agridulces con la madre, gracias a la escritura, haciendo pequeñas obras de arte que no se si les ayudará a reconciliarse con su vida pero que sin duda sí les ayudará a despresurizar y tomar distancia. O eso espero.
    Me encanta que coincidamos en esa pasión por las sagas familiares atípicas para así poder seguir anotando títulos gracias a ti.
    Me has dejado con ganas de salir corriendo a mi librería a hacerme con este título. ¡Ya te contaré!
    Un abrazo gordo, amiga. Estoy deseando conocer más a Irène, quien no deja de sorprenderme con cada una de tus entradas. Ya la siento como de mi familia 😉

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    1. Gracias por tus palabras, Raquel 😉 Coincido contigo en que la escritura de este amor no correspondido de “hija a madre” causa mucho sufrimiento, y que la escritura lo alivia. A mi me tiene muy enganchada tus “Maternidades Literarias”. Me gusta descubrir voces que narraban y narran “maternidades diferentes” a través de tu blog y tengo una buena lista para profundizar en el tema.
      La escritura, sin duda, ofrece esa libertad para el alma que en nuestro día a día tenemos muy limitada. Al contrario que su madre, Irène fue una madre muy cariñosa y siempre estuvo muy pendiente de que sus hijas así lo percibieran. Otro abrazo, Raquel. Nos seguimos en esta amistad literaria en la distancia 😉

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  2. ¡Hola!

    Llego aquí de casualidad gracias al blog de Raquel y, si te soy sincero, me alegro de haberlo hecho.
    Me ha encantado tu reseña. La narrativa autobiográfica se está consolidando como mi género favorito y creo que, sin duda, este es un libro a tener en cuenta para seguir nadando en este mar.

    Me quedo por aquí para seguir de cerca tus lecturas y recomendaciones.

    ¡Muchas gracias por tu reseña! ¡Un abrazo!

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