Lo que el 2017 me regaló

Resumir en una entrada lo que ha supuesto el 2017 a nivel literario es complicado si lo que persigo es la concisión. Pero ahí va.

Si hay alguna palabra que pudiera definir este año sería: enriquecedor.

Obviamente no hablo del enriquecimiento económico, sino el del espíritu, el del conocimiento, el de la experiencia lectora. Riqueza literaria es lo que he sembrado este 2017, porque esta fue una apuesta que hice hace 365 días “leer menos, más selectivo y mejor”, y hoy, al repasar este año lector no puedo más que sonreír y decir “bien, vamos por buen camino.”

Primera riqueza: la de la generosidad de compartir con una red de bloggers el amor por la lectura. A golpe de “like”, RT o “leave a comment”, se ha ido tejiendo una red de lectoras y lectores generosos, entusiastas del “compartir es disfrutar dos veces”. A golpe de recomendación, mis compañeras/os aumentan mi interés por lecturas que nunca se me hubieran ocurrido de no ser por sus reseñas. O cuanto menos, para aumentar la lista de “Pendientes de leer“.

Gracias a estas despertadoras: Raquel, Cris, Emma, Isa, Nuria  y Eibi82 por enriquecerme como lectora. Las cito a ellas y representan al resto de blogs a los que llego por casualidad o siguiendo el hilo de algún tuit y que me han despertado interés por autores. Cuando dicen aquello de que cuando ves a alguien leyendo un libro que te gusta es un libro que te recomienda a una persona. (O algo así). Pues así es también en la red.

Lo mismo puedo decir mi club de lectura del alma, el de la Biblioteca Municipal de Binissalem (ahora no vivo allí, pero volveré, porque yo soy de volver donde fui feliz. La nostalgia no es ninguna barrera para mí). En el club sucede como en la red: distintas personas, distintos gustos, distintas experiencias lectoras, distintos enfoques y perspectivas. A mí me encanta cuando un libro enciende el debate. ¡Qué aburrido es que todos opinemos igual!

Segunda riqueza: Proyecto Adopta una Autora.

En cuanto leí el tweet de Carla @trad_carbaes ni me lo pensé. Claro que quise participar en la promoción de literatura escrita por mujeres. Claro que quise adoptar a una autora.

Lo hice adoptando a Irène Némirovsky.¿Qué puedo decir de ella que no se haya dicho en las reseñas? A ellas os remito. Ha sido un placer sumergirme en su vida y en su escritura. Realmente, sus novelas tienen mucho de ella y sobre todo: pasión por la vida y la escritura.

Y me apena separarme de esta adopción (creo que esto le pasará a todos los adoptantes de este proyecto). Por supuesto que voy a seguir leyéndola y reseñando. Irène vivió 39 años y fueron muy prolíficos para su escritura. Pero en 2018 toca ceder adopción a otra autora (y aún no sé cuál será…).

Tercera riqueza: Las lecturas.

lecturas 2017

 

Hablar de cada una de ellas sería alargar esta entrada más de lo necesario:

Mi pódium

  • Los girasoles ciegos de Alberto Méndez. Cuatro relatos sobre la posguerra española y sus derrotas. Te emociona, te remueve. Con una prosa lírica pero a la vez sencilla. Cómo se puede escribir con tanta belleza sobre algo tan crudo como la guerra, la muerte y el dolor.
  • Novela de ajedrez de Zweig. Novela corta pero grande, enorme que lanza un grito a favor de la libertad individual enmascarado en forma de partida de ajedrez.
  • Expiación de Ian McEwan. Absolutamente recomendada. Su lectura precisa concentración, es profunda. Pero te atrapa, te lleva por ese bosque que es la culpa mediante palabras y palabras, recuerdos y desmemorias.
  • Rebecca de Daphne du Maurier. Poco que añadir a todo lo que se ha dicho de esta novela. Daphne nos teje una trama en la que nos hace partícipes del juego y a la vez, nos sorprende.
  • Los días iguales de cuando fuimos malas de Inma López Silva. Inma escribe como a mí me gusta: prosa sencilla (que no banal) y sobre todo, cargada de emociones. La historia de cuatro mujeres, cuatro voces que se hallan privadas de libertad, aunque no todas estén entre rejas. Y es que la mente y el corazón, también pueden ser una cárcel. Una autora a la que pienso recomendar y seguir leyendo.
  • La balada del café triste de Carson McMullers. Esta novela corta es un cuento que te coge del corazón desde la primera página y no te lo suelta hasta…Bueno, nunca te suelta. Me enamoré del estilo de la autora, de Miss Amelia y sus circunstancias y sobre todo, de esa balada.
  • El corazón en las tinieblas de Joseph Conrad. Un relato de un viaje al Congo sirve para leer un relato al viaje del interior del corazón de su protagonista, Marlow. De fondo, el terrible telón del colonialismo.
  • El secreto de mi turbante de Nadia Ghulam y Agnès Rotger. El testimonio real de Nadia que pudo sobrevivir al régimen talibán de su país escondiéndose bajo la identidad de un hombre. Su lucha por poder asistir al colegio y trabajar en un Kabul en el que a las mujeres se les ha prohibido el acceso a la educación, es inspiradora.

 

También me han impresionado She unnames them de Ursula K. Leguin; Casa de verano con piscina de Herman Koch con un tema complejo de tratar pero que él cocina muy bien; El asesino ciego de Margaret Atwood; El papel amarillo de Charlotte Perkins Gilman (de este relato hablaré en 2018) y Agnes Grey de Anne Brontë. Me ha gustado mucho leer a la Brontë y, a riesgo de ganarme algunas enemistades…debo decir que me ha gustado más leer a Brontë que a Austen (Orgullo y prejuicio – esperaba que me iba a apasionar más, que es justo lo que me pasó con Anne Brontë).

¡Oh! No estoy siendo muy justa con el pódium porque El amor en los tiempos del cólera me pareció sublime, una delicia, lo disfruté mucho y también me pasó lo mismo con Un triste ciprés de Agatha Christie… Y los cuentos de terror de Emilia Pardo Bazán (¡Gracias Emma!). ¡Es que es muy difícil hacer un recopilatorio anual!

En 2018 pretendo apurar esos pendientes de Pizarnik; Ginzburg; Atwood; Shirley Jackson; Joyce Carol Oates; McMullers; Winterson; Brontë; Austen y más y más autoras (y autores también, por supuesto).

Cuarta riqueza: Una retirada a tiempo.

Valoro mi tiempo. Valoro ser honesta con una misma. Por eso, se han quedado algunas  lecturas por el camino, empezadas pero no acabadas (qué etiqueta más grandiosa jejeje)  porque no quiero forzarme a que me guste un libro que no me atrapa en sus 30, 50 o 63 páginas. Y si no las cito ahora es porque, literalmente, paso de invertir esfuerzo en hablar de lo que no me ha gustado.

Cada año me conozco más y mejor. Por eso mis selecciones van siendo más atinadas. Seguro que si me estás leyendo asientes y dices “a mí también me sucede”.

Quinta riqueza: Reconectar.

El último trimestre de este 2017 he lanzado un proyecto personal y profesional de Escritura Terapéutica. Estoy ilusionada y entusiasmada porque puedo unir al fin mi vocación y mi profesión. Creo en el valor de la escritura como herramienta de cambio y desarrollo personal y me gusta compartirlo.

En este blog (y en todos los demás) se habla mucho de cuánto ha ayudado a X autor escribir su novela, cuántas catarsis literarias son hoy en día grandes clásicos. Cualquier libro de Irène Némirovsky refleja un ajuste de cuentas con su madre; Virginia Woolf escribió Al Faro procesando el duelo por la muerte de su madre; Charlotte Perkins nos habló en El papel amarillo de la depresión postparto y así un largo etcétera de obras que nos muestran que la escritura puede ser una llave para trabajar emociones, bloqueos y deseos.

La lectura también nos puede ayudar a reconectar con nosotros, con nuestros deseos, con lo que nos duele, con lo que nos asusta, con aquella culpa que no se nos va, con ilusiones…Reconocernos en algunos personajes, en algunos diálogos, en algunas tramas que se repiten en nuestras vidas. Y es que esa es la gran riqueza de la lectura: que nos ayuda a reconectar.

 

Con todo lo anterior, no me queda más que desearos un 2018 con mucha salud, amor del sano y sobre todo, lecturas que os enriquezcan.

¡Nos leemos!

 

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4 Comentarios

  1. ¡Me encantan tus riquezas! 😉
    Sobre las lecturas, yo no me atrevería a comparar a las Brontë con Austen, porque cada una tiene su estilo. Asimismo, hay mucha gente que compara a las hermanas entre sí buscando rivalidad, y puede que la hubiera, pero en mi caso me gusta más valorarlas cada una por lo que hace. Estoy leyendo ahora mismo ‘La inquilina de Wildfell Hall’ y todavía no he entrado demasiado en la obra, pero seguro que me gustará igual o más que otras novelas de sus hermanas y Austen. Yo siento debilidad por ‘Orgullo y prejuicio’, pero tengo amigas que, no es que no les guste, es que la ODIAN. XD Y siguen siendo amigas, así que… para gustos, colores. 🙂
    Por ejemplo, me ha dado un no sé qué al ver ‘Expiación’ en tu podio, XD pero realmente en este caso la impopular soy yo, porque hay mucha gente que ve en esta novela una gran obra y a mí no deja de venirme la sensación de que McEwan me está tomando el pelo. Supongo que también depende mucho del momento en el que leas algo, y quizá las reflexiones sobre la culpa ya las viví con la película, con lo que de nuevo culpa mía por ver primero la peli, jaja…
    Tengo muchas ganas de ver tus impresiones del relato de Perkins Gilman, porque últimamente no hago más que leer maravillas de él y lo tengo apuntado como futura lectura. Así como a Emilia Pardo Bazán: Emma de ‘The Written Girl’ consiguió que me enamorara de esta autora sin haber leído nada de ella todavía. Y esto no puede seguir así mucho tiempo.
    ¡Por un 2018 lleno de buenas y enriquecedoras lecturas! ¡Un beso y felices fiestas!

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    1. Tienes toda la razón, Sonia. No hay que enfrentar a autoras comparándolas. Cada una tenía su estilo y contexto. Me acuerdo de tus impresiones sobre Expiación y las comparte en parte, sobre todo en lo de que a veces McEwan puede hacer sentir al lector un “incapaz intelectual”. Pero ay, Expiación me tocó la fibra. Aún me pregunto por qué… Te animo a leer a Pardo Bazán y el de Perkins Gilman en una tarde de té o café te la lees. Leeré encantada tus impresiones. ¡Feliz 2018 enriquecedor!

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  2. ¡Pero qué post más bonito Pilar! Y qué honor pertenecer a una de tus riquezas MIL GRACIAS! el sentimiento es mutuo aunque tengo que ponerme al día con Irene, lo sé jejeje otro propósito nuevo para el próximo año 😀
    Tengo la misma sensación que tú, con respecto al enriquecimiento, creo que es una suerte que en una comunidad tan grande como es esta, podamos rodearnos de personas que, como nosotras, aman leer y disfrutan compartiendo lecturas y recomendando libros. Las compis que citas, (creo que alguna no la conozco), también son de cabecera y me encanta seguir aprendiendo con ellas!
    Te deseo toda la suerte del mundo en este nuevo proyecto que empiezas, ojalá que tu 2018 esté lleno de nuevas aventuras , ilusiones y sigas compartiéndolas con nosotras, será un placer seguirte la pista!
    Muchísimas gracias bonita! y FELICES FIESTAS!
    ¡Besotes! ^_^

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    1. Gracias a ti, Eibi. Como bien dice la cita de Mansfield de la cabecera en el blog “El placer de leer es doble cuando se vive con alguien con quien compartirlo”. Que el 2018 sigamos enriqueciéndonos. ¡Feliz fin de año y feliz entrada en 2018! Besote!

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