Suite Francesa – Irène Némirovsky

 

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Suite Francesa | Irène Némirovsky | Ed. Salamandra | Trad. José Antonio Soriano | 480 págs

 

Concluyo con esta reseña mi año Némirovsky para Adopta Una Autora. 

 

Sinopsis

Suite francesa se inicia en París los días previos a la invasión alemana, en un clima de incertidumbre e incredulidad. Enseguida, tras las primeras bombas, miles de familias se lanzan a las carreteras en coche, en bicicleta o a pie. Némirovsky dibuja con precisión las escenas, unas conmovedoras y otras grotescas, que se suceden en el camino. A medida que los alemanes van tomando posesión del país, se vislumbra un desmoronamiento del orden social imperante y el nacimiento de una nueva época.

La presencia de los invasores despertará odios, pero también historias de amor clandestinas y públicas muestras de colaboracionismo.

 

Mis impresiones

Cierro este año de adopción de Irène Némirovsky con la guinda. Sin duda alguna, Suite Francesa es su obra maestra y condensa todo el talento que ella fue hilando en sus anteriores novelas.

La persecución a los judíos ya la había plasmado en anteriores obras como Los perros y los lobos  y algunos relatos de Domingo.  El valor de esta novela no es tan solo por el impecable estilo con el que se narra la ocupación francesa por parte de los nazis, sino porque constituye una lúcida crónica in situ de aquellos días y por la historia de la propia autora y el manuscrito de esta novela (de la que puedes conocer más detalles aquí).

Escrita en plena huida, el sueño de Irène era escribir un libro de 1000 páginas que narrase los acontecimientos que estaba viviendo en París durante la ocupación alemana. Pretendió hacerlo a modo de Sinfonía y dividirlo en 5 partes, de ahí el título: Suite francesa. Poco antes de que la arrestaran, Irène seguía tomando notas de los duros acontecimientos en los que estaba inmersa y los sentimientos que todo esto le provocaba; veía a los franceses como “esa masa inerte y aborrecible” debido a esa actitud de derrota y sumisión que adoptan tras la invasión alemana. Así, escribía en su cuaderno:

 

Todo lo que se hace en Francia en cierta clase social desde hace unos años no tiene más que un móvil: el miedo. Ha llevado a la guerra, la derrota y la paz actual. ”

“Hay que convertir Tempestad, Dolce y Cautividad en una suite Hay que hacer algo grande y dejar de preguntarse para qué. […] No hacerse ilusiones: no es para ahora. Así que no hay que reprimirse; hay que teclear con todas las fuerzas cuando se quiera. (abril 1942)

“No olvidar nunca que la guerra acabará y que toda la parte histórica palidecerá. Tratar de introducir el máximo de cosas, de debates…que puedan interesar a la gente en 1952 o 2052. (2 de junio de 9142)”

 

Suite Francesa es todo un ejercicio de terapia en la escritura. Desahogar tus emociones, el miedo, la inquietud, todo ello en palabras construyendo las escenas de una obra, es también otra manera de sobrevivir. La huida de Irène no solo fue física, sino también emocional. Escribiendo, huía del miedo. La supervivencia la obligaba a ser más precisa, a elegir con sumo cuidado sus palabras pues no podía desaprovechar ni el papel ni la tinta. En toda guerra hay horror y bondad. Lo que vio Irène, es lo que escribió en esta novela. Suite Francesa es un testimonio profundo y conmovedor. 
“Los seres humanos nos vendemos con mucha facilidad, y la derrota despierta lo peor que hay en nosotros.” (p. 386)

Dos partes

“Hasta las batallas más terribles dejan zonas intactas, preservadas entre barreras de llamas.” (p.91)

Una ‘Suite’ es una composición instrumental integrada por movimientos muy variados basados en una misma tonalidad. Por tanto, al igual que ésta, la novela se compuso de pasajes. Tomó como modelo la Quinta Sinfonía de Beethoven pero Irène tan solo pudo escribir dos partes: Tempestad en Junio’ y ‘Dolce‘.

La obra es muy coral. Personajes de mundos diferentes, con motivaciones y necesidades diferentes y, por supuesto, con distintas maneras de responder ante la adversidad. Realmente, uno nunca sabe cómo responderá en una situación de emergencia o de supervivencia.

 

Tempestad en Junio

Comienza con la huida de los judíos residentes en París del ataque de las tropas alemanas en una mañana calurosa de junio. Una mujer rezará más adelante “¡Rezad para que no tengamos que huir en invierno!…¡Rezad!. Irène retransmite esa huida, su mirada es la de una reportera que, cámara en mano, sigue a los que huyen.

Su estilo en esta primera parte es muy dinámico y ágil. Todo es urgente, rápido. Es preciso huir. Un narrador omnisciente nos ofrece una combinación de descripciones y diálogos que no pierden ni un ápice su estilo elegante y preciso.

“Olvidándose de los muertos y los heridos, la gente se precipitaba hacia la estación agarrada a sus maletas y sombrereras, como náufragos a los salvavidas, y se disputaba los asientos. Los Michaud vieron las primeras camillas con soldados heridos. El caos les impidió acercarse y distinguir los rostros.” (p. 91) 

Los protagonistas de esta primera parte son: Por un lado, los ricos y bien relacionados Péricand. Por otro, al matrimonio Michaud, humildes y trabajadores honrados, preocupados por su hijo Jean-Marie que está combatiendo en la guerra. A ellos se unen Gabriel Corte, un escritor egoísta y egocéntrico, y su amante; Arlette Corail, la joven y superficial amante del dueño de la sucursal bancaria; y por último a Charles Angelet, judío burgués, tacaño y solitario cuyo tesoro más preciado son sus porcelanas.

“Langelet debería haberse marchado hacía tiempo, pero le tenía demasiado apego a sus viejas costumbres.” (p.64)

En el contexto de la huida, se valoran el café y el caldo como si fuera caviar. También el poder dormir en una cama mullida. La huida es caótica, llegando a describir situaciones absurdas, poniéndose así de manifiesto esa faceta crítica e irónica tan propia de Iréne: obsesión de algunos personajes por salvar sus bienes  materiales y caros caprichos (vajillas, porcelanas, joyas…) cuando lo que realmente importa es salvar la propia vida ante la inminente llegada de los bombardeos de los aviones.

Pero también hay espacio para la luz. En la guerra también encontramos humanidad en los Michaud, unos personajes que no se corrompen pese al caos de la guerra. El matrimonio es vital, optimista e íntegro. Por otro lado también señala la solidaridad y caridad que se desprende de muchas personas como el caso de la familia Labarie que acoge y cuida al soldado Jean-Marie.

Dolce

—Nosotros lo olvidamos todo muy rápidamente. Es nuestra debilidad y, al mismo tiempo, nuestra fuerza. Después de 1918 olvidamos que éramos los vencedores, y eso nos perdió; después de 1940 olvidaremos que nos derrotaron, lo que quizá nos salve. (p. 387)

En esta segunda parte, la mirada se posa sobre otros personajes. Ya no se trata de una huida, ahora se trata de esconder, de ocultar. Así que todo se mueve de manera minuciosa, para no levantar sospechas. Hasta el lector se convierte en cómplice de lo que se calla. Su crítica se centrará, más que en los invasores, en esa sociedad burguesa, hipócrita, angustiada, e incrédula que sólo se preocupa por no perder su estatus y sus riquezas. También hay espacio para otra crítica: las traiciones entre vecinos. Cuando los alemanes invaden la localidad, reciben centenares de cartas anónimas acusando a vecinos de espionaje, de tráfico de comestibles, de propaganda inglesa y gaullista…

Su estilo es más pausado, con una descripción lírica de la naturaleza, deteniéndose en los detalles y regalando hermosas metáforas “La tejas relucían como escamas de pez”.

La acción transcurre en el pequeño pueblo de Bussy. Los soldados alemanes ya lo han ocupado todo y Némirovsky nos narra la relación que se establece entre los soldados alemanes y los franceses durante el tiempo que dura dicha ocupación. La trama se centra en las mujeres de la familia Agellier (Lucille, cuyo marido esta prisionero, y su suegra). Su casa es el lugar en el que se “aloja” un teniente alemán, Bruno von Falk.  Los lectores seremos testigos de cómo, entre Lucile y Bruno, nace una cierta atracción.

Lucile encuentra luz en la oscuridad de la guerra. Que la guerra haya alejado a su marido, un mal marido, es la mejor de las suertes. Le permite vivir, respirar: SENTIRSE VIVA. Lucile se entrega a la vida, al amor, a Bruno, se deja conquistar por esa sensibilidad, por lo bien que la trata, porque ve a un ser humano y no a un uniforme. En cambio, la señora Angellier representa todo lo contrario a su nuera. Para ella, los alemanes, todos sin excepciones, son seres abominables que mantienen detenido a su hijo. Los aborrece y se resiste a colaborar en la convivencia.

Reaparece la familia Labarie. Aquí conoceremos mejor a la hija de estos campesinos, Madelaine, y su mala relación con su marido Benoît. Los Montmort; colaboracionistas, hipócritas y avariciosos. La atención se centra en la vizcondesa, la cual se muestra como una mujer muy religiosa, pero que a su vez actuará de manera egoísta. Y los soldados alemanes: el tratamiento por parte de Irène es cuidado y respetuoso. No se les demoniza. Los soldados también son víctimas, pues se han visto obligados a dejar su país, su familia por el absurdo de la guerra. En la mayoría de los casos son chicos amables y serviciales con los franceses, en concreto con la mujeres.

Al final del ejemplar, en el Apéndice, se incluyen una serie de anotaciones hechas por la propia Iréne que nos descubren sus ideas e intenciones acerca de la novela y el destino de sus distintos personajes. En el Epílogo también se incluyen una serie de cartas escritas tanto por ella como por su marido pidiendo ayuda a su editor ante la persecución que están viviendo por ser judíos (a pesar de que ya se habían convertido al cristianismo). Son desgarradoras y desesperadas, sobre todo la correspondencia que mantiene su marido una vez que ya han deportado a su mujer.

 

La recomiendo, casi diría que no leáis esta entrada, sino que hagáis un hueco en el 2018 para esta lectura: por su impecable estilo y sin sentimentalismos; por su crónica histórica; por el relato de diferentes maneras de abordar la supervivencia y por la sobrecogedora historia que hay detrás de ella.

 

Sobre la adaptación cinematográfica…La verdad es que recomiendo encarecidamente que leáis la novela. La adaptación es una historia totalmente diferente (como suele suceder). La fotografía y la banda sonora son impecables, se lo concedo. PERO (un pero enorme), la historia que se cuenta se aleja bastante de la historia escrita. Está enfocada íntegramente en DOLCE y en ese amor entre Lucile y Von Falk, omiten escenas importantes y hay otras que las tergiversan totalmente. ¡Oh, mon dieu!

“Todos sabemos que el ser humano es complejo, múltiple, contradictorio, que está lleno de sorpresas, pero hace falta una época de guerra para verlo […]. Nadie puede presumir de ver el mar sin haberlo visto en la calma y en la tempestad”.

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