Aprender a hablar con las plantas – Marta Orriols

«La vida és així, un dia et mostra el cel tacat de rosa i a l’altre ja és negra nit» (p.152)

Aprender a hablar con las plantas | Marta Orriols |Edicions El Periscopi

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Sinopsis

Paula Cid es una neonatóloga de 42 años que vive en Barcelona. Desde hace años convive con su pareja, Mauro, editor de profesión. Cree llevar una vida relativamente feliz hasta que un día Mauro, en el transcurso de una comida, le anuncia que está enamorado de otra mujer. Horas después Paula recibirá la noticia de que Mauro ha muerto en un accidente de tráfico.

Mis impresiones

Había oído hablar de esta novela y veía cómo compañeras de otros blogs literarios la recomendaban. Pero fue pasando el tiempo y otras lecturas fueron relegando la lectura de Aprender a hablar con las plantas a un lugar hacia el final de la lista de “lecturas pendientes”. Entonces, apareció la sorpresa, el club de lectura de la Biblioteca de Binissalem lo había elegido para su Tast de Llibres. Así fue como la novela volvió a mí.

Esta novela es una de esas lecturas de las que prefiero no detallar mucho y de las que considero que lo mejor es saber poco sobre ella y dejarse sorprender página a página. 

Es una novela que habla sobre el amor y el desamor, pero no diría que es una novela romántica. Se habla de muerte, pero no es una historia triste, dramática. Hay sexo y alegría, pero no es banal. Es una novela sobre la memoria, los recuerdos y también sobre dejar a un lado el pasado para poder dar un paso al frente. Es una novela cuya protagonista es una mujer pero no es una lectura solo para mujeres. Los temas de los que habla: amor, desamor, muerte, vida, superación personal, son universales. 

La vida de la protagonista, Paula Cid transcurre en el presente, pero también discurre en un pasado que se le escapa. Al mismo tiempo, su trabajo como neonatóloga la pone en contacto diario con la lucha por la vida de recién nacidos mientras trata de lidiar con su propio duelo por la muerte de quien había sido su compañero de viaje durante tantos años. El de Paula es un duelo por partida doble: ha muerto Mauro y también la Paula Cid que era junto a él. Así, día a día, a través de encuentros y desencuentros con el recuerdo de Mauro, noches de insomnio y soledad, conversaciones con desconocidos y conocidos que observan su dolor y a su manera tratan de ayudarla, acompañamos a Paula en su proceso. Y nosotros nos adentramos en su mente, la entendemos, la acompañamos en el tránsito de las emociones que la envuelven (rabia, tristeza, sorpresa…) hasta que acepta y puede encontrar un punto de partida desde el cual afrontar el futuro.  

Cada duelo tiene su ritmo

Quien ha vivido y sufrido la pérdida de un ser querido sabe que: por un lado, con la muerte de esa persona (sea una muerte inesperada o tras una larga enfermedad) también mueren hábitos, sonidos, colores, costumbres, pequeños detalles (como maneras de silbar, coletillas, maneras de organizar cajones o armarios,etc) y por otra parte, cómo cambia el concepto de TIEMPO. La vida de la persona que sigue viva se paraliza, se acelera o pausa su ritmo. Los ritmos del duelo de cada persona son absolutamente únicos y personales. Ni se tarda matemáticamente un año en aceptar/superar la pérdida de un ser querido, ni existen los tarda demasiado ni los es demasiado pronto. El ritmo es el que es para la persona que lo procesa.  En la novela, el entorno de Paula la anima a que ya es hora de seguir adelante, a cuidarse, a seguir viviendo; pero para Paula todavía es pronto. Paula tiene que asimilar el dolor de una traición (la infidelidad de Mauro), una ruptura y una muerte trágica. 

En cuanto a la narrativa de de Marta Orriols, destacaría su estilo intimista, delicado y a la vez tremendamente emotivo y profundo. Muy bien narrado y todo un acierto hacerlo desde el punto de vista de la protagonista (sus pensamientos, emociones, miedos, frustración…) y dividida en dos partes: ANTES y DESPUÉS. Una invitación a reflexionar sobre la muerte, el dolor y el camino de la vida. No siempre vamos a estar de acuerdo con las actitudes y acciones de la protagonista, al fin y al cabo, Paula es un ser libre. Por mucho que creamos que la conocemos porque podemos “leer” lo que piensa y siente, Paula nos sorprende. 

«Desde que no estás, del teléfono solo espero ofertas para cambiar de compañía y desgracias. El timbre todavía me espanta en cada llamada. El todavía me viste. Todavía me asusto, todavía me despierto para coger aire, todavía me doy la vuelta cada vez que me cruzo con una bicicleta […]» ) p.86)  *Traducción por mi cuenta del ejemplar en catalán. 

Aprender a hablar con las plantas no es tan solo un libro sobre cómo una mujer elabora un duelo, es también un mensaje de lo importante de cómo transformamos lo que nos sucede y cómo lo que nos sucede, nos transforma.