De qué hablo cuando hablo de correr – Haruki Murakami

De qué habla Murakami cuando escribe, cuando sale a correr, cuando vive.

En esta entrada comparto contigo mis impresiones sobre el libro De qué hablo cuando hablo de correr de Haruki Murakami y la enorme relación que existe entre salir a correr y el proceso de escritura.

Este 2020 será inolvidable por muchas razones. Entre esas razones está la de un cambio enriquecedor relacionado con mi salud física: en agosto de 2020 me animé a empezar a salir a correr.

Como el objetivo de este blog es compartir contenido de lecturas y escritura, no hablaré de running para principiantes, ni de los beneficios para mi salud, ni cuestiones de zapatillas con amortiguación, ni CACOs, etc. [De todo esto hablaré en una futura entrada sobre creencias limitantes]. Así pues, hablaré de una lectura que me acompañó en esas primeras semanas en las que mi cuerpo y mi mente iniciaban un cambio: De qué hablo cuando hablo de correr.

Me declaro lectora de Murakami. No salgo a comprar lo último que publica y no lo he leído todo, pero en casa tengo cinco libros y conservo como paño en oro Tokio Blues pues fue mi primer contacto con él. Prefiero sus relatos (Sauce ciego, mujer dormida; Después del terremoto – por cierto, pendientes de reseñar). Nunca tuve ningún interés en leer De qué hablo cuando… Pensaba, sinceramente, que leer sobre “salir a correr” poco podía aportarme. Pero cuando ya llevaba una semana de Cacos, en una de las visitas familiares a casa de mis suegros, vi en uno de los estantes de la biblioteca el susodicho ejemplar. Leí la sinopsis y me animé a llevármelo a casa.

Creo que fue todo un acierto y un gran compañero de lectura y de primeros cacos (intervalos de CAminar / COrrer). De hecho, aumentó mi motivación para salir a correr y también para escribir (en ese momento andaba ocupada en la revisión de La vida en las fisuras).

Zapatillas, lectura y perseverancia

Es un libro peculiar: habla sobre salir a correr, habla sobre su experiencia como escritor y comparte sus reflexiones vitales y recuerdos. No es una novela sino un ensayo escrito en formato de diario o memorias. Los textos, escritos en lenguaje muy sencillo y cercano, están fechados entre el 5 de agosto de 2005 y el 1 de octubre de 2006 y, entre medias, nos incluye uno escrito en junio de 1996 en el que nos relata su participación en una carrera de 100 Km. que le quitó, literalmente, las ganas de salir a correr por una temporada.

EN QUÉ SE PARECEN SALIR A CORRER Y ESCRIBIR

Metáforas sobre el acto de escribir hay muchas: tejer, cultivar, cocinar, construir, viaje, navegar, peregrinaje. Lo cierto es que me sorprendió lo fácil que hilvanó dos temas en apariencia tan divergentes: escritura y salir a correr. [Si te interesa saber más acerca de las metáforas, haz clic aquí]

Murakami es un corredor tardío (empezó a los 33 años, otoño de 1982) —bueno, yo empecé a los 41 xD—, pero con constancia y técnica ha llegado a correr maratones y triatlones. Sale a correr cada día 10 kms independientemente de que haga sol, nieve o llueva.

«Y es que escribir honestamente sobre el hecho de correr es también (en cierta medida) escribir honestamente sobre mí», dice Murakami.

Voy a recopilar en este artículo algunas de las enseñanzas (si se me permite la palabra) sobre la creación literaria, sobre salir a correr o sobre la vida misma.

BENEFICIOS PARA LA MENTE DEL ESCRITOR

«Correr ayuda a memorizar discursos y cosas similares. Mientras te desplazas con tus piernas puedes ordenar mentalmente las palabras de un modo casi inconsciente. Sopesas el ritmo del texto y evocas el sonido de las palabras». (p.140-141)

“Pienso cosas mientras escribo. No es que ponga por escrito lo que pienso, sino que pienso mientras elaboro un texto. doy forma a mis pensamientos mediante la labor de escritura. Y, al revisar mis textos, profundizo en mis reflexiones» (p.162) 

LA SOLEDAD: tareas individualistas

Para salir a correr solo precisas de tu propia compañía. Igual que en la escritura de ficción. Y es que el oficio de escritor/a es sobre todo solitario. Murakami prefiere estar solo para correr o pasar cuatro o cinco horas en silencio, frente a una mesa.

MEJORA LA SALUD (si se practica bien)

Al empezar a salir a correr, Murakami dejó de fumar al empezar a salir a correr, modificó su alimentación como si el propio ejercicio físico le invitara a la vida saludable. Igual sucede con la escritura, si no cuidas el espacio en el que escribes, de levantarte de la silla cada X minutos o evitar largas jornadas tecleando, tu cuerpo se acabará resintiendo.

En la página 61 aborda su tendencia a engordar y cómo lo considera algo positivo: cuando su cuerpo engorda, de algún modo, le avisa de que se está descuidando. En cambio su mujer, coma lo que coma, no engorda. Así que el cuerpo no puede avisarle si algo va mal y no presta especial atención a comidas ni al ejercicio.

«Cuanto más fácil le resulte a uno ver su piloto rojo avisando de avería, mejor»

MOTIVACIÓN: ¿qué mueve a un corredor de fondo?, ¿qué mueve al escritor de fondo?

El orgullo de haber conseguido terminar la carrera es un premio para un corredor. Lo mismo sucede con un escritor cuando termina su relato, cuento, poema o novela. La satisfacción personal es enorme y no necesitas del reconocimiento por boca de otros. El orgullo del trabajo hecho y terminado.

Otro aspecto que me parece interesante es cuando aborda la competencia. Murakami afirma que en las carreras o maratones «No se trata de competir con otros, sino con uno mismo. Si hay un contrincante es el tú de ayer. Es decir: superarse a sí mismo». «No me gusta competir. Me interesa más saber si soy o no capaz de superar los parámetros que doy por buenos. Y en ese sentido, las carreras de fondo encajan perfectamente con mi mentalidad». ¿Acaso no es una carrera de fondo la escritura?

«En la profesión de novelista no hay victorias ni derrotas. Lo más importantes es si lo escrito alcanza o no los parámetros que uno mismo se ha fijado, y frente a eso no hay excusas. Es imposible engañarse a uno mismo. Para un creador la motivación se halla en el interior, no precisa buscarla en el exterior ni formas ni criterios» (p.24).

«A los corredores de fondo no les importa demasiado que otro corredor les supere o superar a otro durante la carrera. (p.22) Si tu motivación por la carrera desaparece cuando determinado rival, por los motivos que sea no puede participar en ella, está claro que no aguantarás mucho como corredor». 

SOBRE LOS RITMOS DE LA ESCRITURA

“Dejo de escribir en el preciso momento en que siento que podría seguir escribiendo. Si lo hago así, al día siguiente me resulta mucho más fácil reanudar la tarea. Creo que Ernest Hemingway también escribió algo parecido, del estilo “continuar es no romper el ritmo”. Para los proyectos largos, eso es lo más importante. Una vez que ajustas tu ritmo, lo demás viene por sí solo. Lo que sucede es que, hasta que el volante de inercia empieza a girar a velocidad constante, todo el interés que se ponga en continuar nunca es suficiente» (p.17) 

Hay escritores que son capaces de escribir cada día 1000, 5000 o 500 palabras. Hay escritores que escriben durante los fines de semana o cuando, sencillamente, tienen un momento para hacerlo y lo hacen hasta que sienten que “por hoy ya he escrito bastante”. Le dedicarás a tu escritura lo que puedas, dentro de tus circunstancias.

Lo importante es no tener agendas rígidas pues lo imprevisible sucede. Y tener claro que si un día dejas de escribir, no repercute negativamente en tu proyecto. Que puedes retomarlo al día o a la semana siguiente. En definitiva, no romper el ritmo.

DESOCUPAR LA AGENDA

Una de las recomendaciones más importantes cuando empiezas a correr es el de respetar los días de descanso de tu cuerpo. Cuando sales a correr, tu cuerpo, aunque no lo parezca, se ve sometido a mucho esfuerzo (aunque sean 10 minutos). Así que hasta que el cuerpo coja su propio ritmo, lo conveniente es que dejes pasar 1 o 2 días entre sesión y sesión. Una vez tu cuerpo ya se ha habituado a salir a correr, los descansos no se olvidan. De hecho, forman parte de tu entrenamiento.

En la escritura sucede lo mismo. Es habitual que cuando nos sentimos atrapados o secuestrados por una historia, dediquemos muchas horas a escribir. Pero poco tenemos en cuenta que el cuerpo necesita levantarse de la silla (a menos que escribas de pie como Hemingway). Murakami defiende una sensata y sana conclusión: permitirse días de descanso. Cuando el sentimiento de “hoy no me apetece correr” le domina, simplemente no sale a correr. Así de fácil.

A esta recomendación (que comparto), le sumo la idea de economizar la escritura, dejarte un día libre por si no te apetece o simplemente, escucharte (y a tu cuerpo) y no “escribir”. O mejor dicho, no sentarte largas jornadas a escribir. Siempre tengo en la memoria una entrevista que leí hace unos quince años a la autora Amy Tan (El club de la buena estrella) en la que, preguntada por los ritmos de escritura, respondió: «Primero, vive. Después, escribe»

¿Cuántas veces nos sumergimos tanto en la escritura que nos olvidamos de levantarnos y mover el cuerpo un poco o salir a pasear al aire libre?

«Puede que ello cueste tiempo y esfuerzo. Y puede que ese tiempo y ese esfuerzo sean en vano. Decidir si merece o no la pena intentar extraer esa justicia es algo que queda al criterio de cada uno»

RUNNER’S BLUE: LA DESILUSIÓN POR NO VER COMPENSADOS LOS ESFUERZOS

Murakami describe la runner’s blue: la tristeza del corredor o lo que es lo mismo, la desilusión por no ver compensados los esfuerzos. 

Bien sea porque llevas escribiendo/ invirtiendo años en tu proyecto y no logras sentir que ya le puedes poner punto y final; bien sea porque has enviado tu manuscrito a varias editoriales y acumulas “noes” o “no respuesta” ; o porque has publicado pero por lo que sea, no logras vender tu libro; o porque te habías marcado como fecha límite el 30 de junio y te ves obligado a posponerlo para dos meses más tarde; o porque llevas escritas 300 páginas y acabas de darte cuenta de un error de partida que hace que tengas que modificar toda tu novela. Estos son algunos de los caminos de la frustración en la escritura. Por supuesto hay más, pues en todo proceso llega el momento en el que las expectativas y la realidad toman direcciones distintas. Y sientes que nada de lo invertido ha merecido la pena.

En ese caso, conviene recordar y reconectar con lo que nos impulsó a sentarnos frente al papel y comenzar a escribir. O lo que nos encendió las ganas de salir a correr.

TALENTO: el escritor nace o se hace

«Los novelistas dotados de talento natural son capaces, sin hacer nada especial (o haciendo cualquier cosa) de escribir novelas con suma facilidad. Las frases les brotan como el agua mana a borbotones de un manantial, y así va surgiendo su obra. No necesitan esforzarse. Hay personas así. Pero yo no. Tengo que tomar el cincel y el martillo e ir picando poco a poco el suelo rocoso hasta abrir un profundo boquete; si no, no consigo llegar al manantial de la creatividad. Escribir una novela me exige malgastar mucha fuerza física. Me cuesta mucho esfuerzo. Cada vez que me propongo escribir una novela, tengo que empezar a cavar un nuevo agujero desde el principio. Con los años, uno va fortaleciéndose y dominando técnicas para poder cavar agujeros en suelo rocoso y descubrir nuevas vetas de agua de forma bastante eficaz. y cuando noto que un manantial está a punto de agotarse, puedo pasar a abrir el siguiente con celeridad y determinación.  Sin embargo, los que depende únicamente de manantiales naturales, aunque de repente se propusieran hacer los mimos, seguramente no lo conseguirían con tanta facilidad». (p.62)

Poco más puedo añadir.

LAS CUALIDADES MÁS IMPORTANTES PARA UN ESCRITOR

El talento

«Brota libremente, cuando quiere y en la cantidad que quiere, y cuando se seca, no hay nada que hacer». 

«Si no se tiene absolutamente nada de talento literario, por más que uno se esfuerce, nunca llegará a ser novelista. Más que de una cualidad necesaria, se trata de una premisa. El problema es que quienes lo poseen no son capaces de controlar bien ni su calidad ni su cantidad. Si consideran que no tienen demasiado talento, aunque pretendan aumentarlo algo o intenten anestesiarlo, no lo conseguirán fácilmente».  

Capacidad de concentración 

«La capacidad de concentrar esa cantidad limitada de talento que uno posee en el punto preciso y verterla en él. Si se usa con eficacia, se puede suplicar las carencias y desequilibrios del talento». 

Constancia

Concentración y constancia se pueden adquirir con el tiempo y con entrenamiento. 

Al correr, se trata de trasmitirle constantemente a tu cuerpo el mensaje de que es necesario llevar a cabo ese ejercicio para un mejor bienestar y progresiva y lentamente, ganarás fuerza muscular. Lo mismo sucede con la escritura: trabajar escribiendo concentrado día a día (o cuando se pueda) y poco a poco, ir subiendo el listón. Estimularse y continuar, estimularse y continuar… Por ejemplo, Raymond Chandler se sentaba unas horas con la actitud “a ver qué sale”. Fortalecía su hábito poco a poco, día a día.

«Escribir es un trabajo físico e intelectual. Aunque el cuerpo no se mueve, por dentro se está desarrollando una frenética actividad que lo deja extenuado. Los novelistas pensamos con todo el cuerpo, y esa tarea requiere que el escritor use –en muchos casos abuse- todas sus capacidades físicas por igual». 

Como esos escritores que cavan con pico y pala, a costa de mucho empeño y sudores, topa por causalidad con esa veta de agua secreta. Lo que ha hecho posible esa “suerte” es el entrenamiento previo realizado, durante tanto tiempo, para adquirir la fuerza que les permitiera cavar ese agujero tan profundo.

EN QUÉ PIENSA MURAKAMI CUANDO SALE A CORRER

«No consigo recordar en qué pienso cuando corro. Los días que hace frío, pienso en el frío. Cuando estoy triste, pienso un poco en la tristeza. Cuando estoy alegre, pienso un poco en la alegría. De vez en cuando, me viene de pronto a la mente alguna idea, apenas un esbozo, para una novela. Pese a todo, realmente casi nunca pienso en nada serio. Mientras corro, simplemente corro» (p.32). 

En suma, en este libro/ensayo Murakami desvela lo que ha venido significando para él la disciplina de correr, cómo se ha ido convirtiendo en algo fundamental e influyente en su evolución vital y como escritor. Un libro que recomiendo a quienes les interese acercarse al proceso de escritura de Murakami o a quien practique el running y sienta curiosidad por conocer los pensamientos o experiencia del autor. Y si algo te dice que te apetece leerlo, aunque no escribas ni seas runner, alimenta tu curiosidad y léelo.

DE QUÉ HABLO CUANDO HABLO DE CORRER (2010)

Nº de páginas:240 Editorial:TUSQUETS EDITORES

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