Nocturno para golondrina

Nocturno para una golondrina El sol se escondía ya tras un resplandor crepuscular cuando Ainara abrió apresuradamente la puerta del edificio, escapando del despiadado frío que se extendía fuera, en la calle. Había sido una jornada dura en la oficina y, para colmo, el ascensor estropeado unos días atrás la obligaba a subir las escalerasSigue leyendo “Nocturno para golondrina”